21 agosto, 2008

WALL-E

Un largo silencio y una sonrisa bobalicona dentro de mi mochila
El sábado, después de salir de mi curro esotérico, quise despedirme de mi amiga agorafóbica. Quería decirle que me iba hacia rutas salvajes con Las Chicas de Oro y, sobre todo, quería decirle que no había dejado de pensar en sus manos enfundadas en los guantes de látex ni un segundo (haciendo caso omiso de los sabios consejos de mi primo australiano y revolcándome en el fango una vez más, claro).

No quiso abrirme la puerta pero nos estuvimos mirando un rato a través del cristal de su ventana. Sólo nos mirábamos, sin decir nada. Yo apoyé mi mano en el cristal y ella apoyó la suya sobre la mía (con el cristal en medio, claro). Fue hermoso. Luego frunció el ceño, pasó un paño por su lado del cristal y corrió la cortina. Eso fue todo. Fundido a verde manzana (el color de sus cortinas) y fin de la historia.

Al cabo de un rato comprendí que esa cortina ya no iba a descorrerse y me largué. Estaba de un melancólico y un triste que tiraba de espaldas así que, como siempre, me refugié en la fila 8 de un cine.

Un estupendo corto titulado “Presto” de ritmo frenético ya consiguió arrancarme la primera sonrisa y lo cierto es que la sonrisa bobalicona no desapareció de mi cara porque Wall-E es pura poesía, es una obra maestra que une una sutil belleza melancólica con un alarde técnico (las texturas están tan conseguidas que hay imágenes en las que lo infográfico parece imagen real) que se pone al servicio de una historia que, en mi absurda opinión, trascenderá a nuestros tiempos convirtiéndose en un clásico de un futuro remoto.

Los primeros 45 minutos de cine prácticamente mudo son de lo más hermoso que he visto en mucho tiempo. Homenajeando al Chaplin más lejano al Slapstick, al Chaplin melancólico de “Luces de la ciudad”, a un ser dulce y tierno que protagoniza gags salpicados de poesía y ternura.

Sinopsis va sinopsis viene: Wall-E es un robot que adora “Hello Dolly” y su existencia, dedicada a la limpieza de un planeta Tierra deshabitado y convertido en vertedero, da un vuelco con la aparición de una reluciente robot, llamada EVA, cuya misión es encontrar algún signo de vida en la Tierra.

Wall-E tiene el rol del enamorado torpe que tantas veces hemos visto en la gran pantalla. Sin embargo, aquí se riza el rizo al ser este enamorado un robot cuyos simplísimos rasgos parecen hacer imposible lograr tal nivel de expresividad. Pero, sin duda, la expresividad se consigue con un juego de sutiles movimientos a veces casi imperceptibles. Pixar apuesta esta vez de forma muy arriesgada por una fórmula desnuda de diálogos chispeantes y va más allá, depurando el humor. Wall-E se convierte así no sólo en una película de animación excepcional sino en una reflexión sobre la propia comicidad llena de guiños y homenajes al 7º Arte. A destacar, por ejemplo, los homenajes al cine mudo (las referencias a Chaplin y a Buster Keaton son claras) o al cine de ciencia ficción (“Allien” o “2001:Una odisea del espacio”) entre muchas otras.

Por otro lado, la historia se compone de ciertos objetos que enriquecen y dan color a un universo particular y único. Los elementos, todos desechos de un mundo que ya no existe, se cargan de significado y cobran un nuevo simbolismo al ser adoptados por unos seres “puros”, “inocentes”, que son incapaces de distinguir un tenedor de una cuchara pero capaces de sentir y de transmitir. Todos estos objetos de desecho van creando un hermoso universo en el que habitan dos seres extraordinarios que llevan hasta las más mágicas consecuencias las reflexiones de Asimov.

Tengo que acabar de meter mis trastos en la mochila para irme muy lejos, hacia rutas salvajes, durante unos días (que se me harán eternos, eso seguro). Por supuesto, me llevaré puesta una sonrisa bobalicona provocada por el recuerdo de esta bellísima película y del tacto del látex en mi mejilla.


Wall-E (2008)
Dirección: Andrew Stanton
Guión: Andrew Stanton

10 comentarios:

prometeo dijo...

Despues de tu analisis de la peli pues...poco me queda hacer por la mia salvo quizas, si me autorizas, hacer una redirecccion a tu pagina, en fin, perfecta, la mejor peli de pixar y tu mejor critica...¡por ahora!.
Un abrazo y buen viaje.

yegso dijo...

Realmente dulce, tierna, inocente...a veces tan pocas palabras expresan tanto....la simplicidad de los actos...

Anónimo dijo...

ola guardián!!
pues esta peli queria yo verla, bueno y sigo queriendolo, asi que me parece que pronto me dejaré caer por el cine (espero que no la hayan quitado)
muy buen viaje por el Gran Cañón, disfruta y no desesperes con Las Chicas de Oro, que a la vuelta te estamos esperando.
Dado que me aseguras que Nosfe es un ser inofensivo creo que me pasaré por el sofá azul para hacerle alguna visitilla y hablarle de mi (para que nos vayamos conociendo), espero caerle bien ;)
bss guardián,
laura

El Guardián dijo...

Muchas gracias, Prometeo.
Ya echaba de menos estos lares, en serio.
Un honor que me hayas puesto un vínculo en tu página.
Ah, Nosfe me ha contado que le has rascado la barbilla en mi ausencia. Esto no lo olvidaremos nunca.
Un abrazo desde el sofá azul,
Nosfe y El Guardián

El Guardián dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Yegso. Una peli deliciosa.

El Guardián dijo...

Querida Laura:
A Nosfe le has caído muy bien, aunque dice que le miras raro y no entiende por qué (a él ni se le pasa por la cabeza que da pelín de grima).
Espero verte pronto por el sofá azul.

Selma dijo...

hola es la primera vez que entro y me senti identificada con el comentario sobre la pelicula nunca mejor descripta. te felicito por la expresion de palabras que tenes, yo soy parte de un blog ( zorrasinteligentes.blogspot.com) cuando quieras pasa y gracias por tus palabras. SUERTE!!!!!!!!

El Guardián dijo...

Querida Selma:
Me alegra que hayas llegado aquí y aún más que seas la primera seguidora. Muchas gracias, Selma.
En cuanto a Wall-E... La mejor peli que he visto en mucho tiempo. Un film delicioso de verdad.
Ah, dice Nosfe que espera volver a verte por aquí pero que cuidadín con tus cigarrillos (él es pelín inflamable).
Un abrazo desde el sofá azul,
El Guardián

El Guardián de la fila 8 dijo...

Querida V. for Vendetta:
Si has llegado hasta aquí, has llegado hasta la peli más hermosa que he visto en mucho tiempo. Una joya de plástico que durará para siempre y que siempre fascinará a quien la encuentre, por mucho polvo y suciedad que tenga encima.

¿Por qué quieres eliminar del No Mundo tus palabras? Intrigado me tienes, Vendetta. Déjalas para que viajen libres por el ciberespacio.

Ya ves, uno cree que las cosas se han perdido detrás del sofá y, de pronto, alguien las encuentra y las desempolva.

Un abrazo polvoriento,
El Guardián

V. sabe que a buen entendedor... dijo...

¡¡cof, cof!! Eso me pasa por aceptar abrazos polvorientos... Pero no importa, mientras sean abrazos.

¡¡Qué alegría encontrate precisamente en Wall-e!!

Realidad emotiva: me pasé llorando los 45 primeros minutos de película, esos a los que haces mención. No de pena, claro, ¡de ternura misma! Nunca me había pasado antes con ninguna película, y menos con el principio, porque muchos finales sí me han hecho llorar (el fundido en verde manzana después de la caricia por la ventana habría sido un final perfecto. Bueno, a lo mejor no estás de acuerdo por se parte implicada, pero lo es).

No podía dejar de mirar, de sonreir, de suspirar (porque es una película muy muy romántica) y lo más importante, de moquear.

Me sorprendió después, al comentarla con conocidos, el hecho de que hubiera gente a la que le aburriera... Es mi condena (el estar rodeada de personajes así). Pero olvidémonos de ellos.

Cuando tenga hijos, verán wall-e. Cuando tenga nietos, irán a casa de la abuela porque les pondrá wall-e mientras meriendan, probablemente, bocadillitos de nocilla.

¿Sabes que me da pena? Que así, aquí, en el No Mundo, tengo obligatoriamente que romper el silencio, porque no podemos vernos. Pero hablaré bajito.

V.

PD: bueno, al final han sido más que pocas palabras, pero es que me gustó mucho. Y me emociono.

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