
Una huida por tierra de sombras y, de vuelta, un cara a cara con la Santa Inquisición
Aunque aún estaba pelín febril, tenía bien claro qué peli iba a ver. Un estreno que esperaba casi tanto como el día en que me despierte y, por fin, no tenga acné. “La duda” (Doubt) era para mí un estreno muy esperado porque Meryl Streep y Philip Seymour Hoffman son, en mi opinioncilla, dos grandísimos actores y verlos en un mano a mano con un texto excelente, que obtuvo en su versión teatral un Pulitzer y un Tony, es simplemente algo genial.
Sinopsis va sinopsis viene: este film narra el pulso entre la hermana Aloysius (Meryl Streep), directora de un colegio religioso y quien confía en la disciplina y el miedo para ejercer su cargo, y el sacerdote del centro, el padre Brendan (el bueno de Seymour Hoffman), quien simboliza la parte progresista de la iglesia, con un nuevo enfoque más cercano y quien, a su vez, se convertirá en sospechoso de abusar sexualmente del primer alumno negro de la escuela. En este enfrentamiento participarán la hermana James, quien siembra la duda, y la madre del chico negro, quien da otra vuelta de tuerca a este tablero de complejos personajes llenos de claros y sombras.

En general, la presentación de todos los personajes es algo así como brillante. Se trata de una presentación sutil y pensada. Perfecta, vamos. Además, cada pequeño detalle aporta alguna información sobre los personajes. Todo tiene un porqué, se dejan caer detalles que luego tendrán su importancia, nada es gratuito. Aunque es cierto que a veces ese porqué acaba provocándote más incertidumbre porque este film siembra una constante duda en el espectador. Estamos ante un cambio de prisma constante porque el texto se mueve en la ambigüedad, en el terreno de aquello que no se niega pero tampoco se prueba, en ese rincón oscuro donde se esconden las medias verdades, las sombras.

Así mismo, la obra se enmarca en una época de cambios, cambios como la entrada del primer alumno negro o como el choque de las dos iglesias (la tradicional y más estricta y la nueva iglesia más progresista y cercana). Este momento de cambio se materializa en el viento, que es casi un personaje en el film. Un viento que azota, que está al acecho, que aparece atormentando a la hermana Aloysius. Ese molesto viento que tira los papeles de su despacho (la ventana del despacho que siempre se encuentra abierta aunque ella la cierra cada vez que entra) y pone patas arriba todo el orden establecido, su orden, en el que ella cree. El mundo tal y como ella cree que debe ser se tambalea, todo vuela por los aires, todo cambia de forma amenazadora.

El guión, por si no lo he dejado claro, es estupendo. Esta es una historia de gran profundidad repleta de sutiles matices. Además, es interesante ver cómo se juega con la tensión dramática de un modo muy inteligente y cómo se huye del efectismo. Asistimos a un continuo tira y afloja, a una vuelta de tuerca tras otra. La dirección, en mi absurda opinión, no huye de su esencia teatral y se adecua con precisión a las necesidades del texto. Es, por tanto, un film redondo en el que todo está enfocado a sacar el máximo partido a la historia, todo está en pro de la madurez y sutileza de un guión que insinúa con brillantez más de lo que dice.

El director y guionista John Patrick Shanley juega con nosotros y nos hace replantearnos la situación constantemente y replantearnos las ideas preconcebidas que ya tenemos pues se parte de arquetipos. Se va profundizando en esos personajes inicialmente estereotipados para llegar a un lugar enfangado donde sopla el viento y donde es difícil ver nada con claridad.
Esta es, como ya he dicho, una película redonda porque juega con los elementos necesarios, ni más ni menos. Es una historia de cuatro paredes y sobran encuadres rebuscados o alardes técnicos. Es una historia de personajes y es en los pequeños detalles en los que se deja ver la grandeza del guión, que creo que se ha llevado con buen criterio a la gran pantalla, y la profundidad de un tema que no es blanco ni negro sino que se mueve, como todo lo que quiere abordarse de una forma madura, en el terreno de las sombras, de las dudas.
Lo último que quiero decir sobre esta grandísima pequeña película es que, aparte del espectacular y contenido duelo entre Streep y Seymour Hoffman, no tiene desperdicio la interpretación de la angelical Amy Adams y la breve pero desgarradora interpretación de Viola Davis (la madre de Donald Miller).
Cuando volví a casa después de mi espectacular fuga, la Santa Inquisición al completo me esperaba en casa. La verdad, no fue agradable la regañina coral que tuve que aguantar de Las Chicas de Oro. Más que nada porque al terminar ese maravilloso film y durante el camino de vuelta a casa ya empecé a notar que la fiebre volvía a hacer estragos y que la cabeza estaba a punto de estallarme, pero mereció la pena mi huida. Eso, sin ninguna duda.
DOUBT (2008)
Dirección: John Patrick Shanley
Guión: John Patrick Shanley