08 septiembre, 2008

Mi vida es un chiste (Tres en la carretera)

Muchas gracias por lo bien que habéis cuidado del bueno de Nosfe. Me ha contado que le habéis rascado el mentón y que incluso le habéis quitado el polvo de sus ojillos de cristal. ¡Jo, qué detalle!
En serio, me tiembla la barbilla de emoción...



¡Ya tenía ganas de volver a sentarme en el sofá azul!

07 septiembre, 2008

Panchitos y galletitas (XV)

¡CUIDADÍN, LANZAMIENTO DE PISTAS A DISCRECIÓN!
¡Eh, señora, baje ese moño cardado! Voy a lanzar las pistas con bate. ¡Necesito desahogarme!
A ver quién es tan perspicaz como la encantadora Miss Marple. No es necesario compartir su estilismo, claro...
1- ¡Uy, a ella le ha gustado el nuevo y misterioso doctor! Qué raro, nadie esperaba que fuera un tipo tan joven.
2- Este film tiene la huella de un productor con afán de controlarlo todo y que convenció a la actriz protagonista para que aceptara el papel y se pusiera unas gafas enormes.
3- Una colaboración especial de un tipo con un bigote muy pintoresco.
4- El misterioso doctor decide refugiarse en el Empire State.
¡ENHORABUENA, RECKARD!

La peli que se escondía hecha un ovillo tras las pistas chorras era "RECUERDA" (1945) del maestro Hitchcock.

Reckard, cuando huelas a quemado, pásate a merendolear. No tardes, Nosfe se pone muy rarito cuando tiene hambre...

21 agosto, 2008

Mi vida es un chiste

Mañana partiré hacia rutas salvajes con Maggie y mi madre. Calculo que en un par de horas Las Chicas de Oro ya me habrán vuelto completamente loco. Estar con ellas es como meter la cabeza en una picadora, pero peor. Si no me tiro por el Gran Cañón, volveré a sentarme en el sofá azul y a hornear galletitas en septiembre.
Espero que cuidéis de Nosfe y que, de vez en cuando, os paséis por el sofá azul y le rasquéis la barbilla. Él se hace el duro y dice que no tiene corazón, que sólo tiene papel de periódico para hacer de relleno (algo de razón lleva), pero en el fondo es un sentimental...

WALL-E

Un largo silencio y una sonrisa bobalicona dentro de mi mochila
El sábado, después de salir de mi curro esotérico, quise despedirme de mi amiga agorafóbica. Quería decirle que me iba hacia rutas salvajes con Las Chicas de Oro y, sobre todo, quería decirle que no había dejado de pensar en sus manos enfundadas en los guantes de látex ni un segundo (haciendo caso omiso de los sabios consejos de mi primo australiano y revolcándome en el fango una vez más, claro).

No quiso abrirme la puerta pero nos estuvimos mirando un rato a través del cristal de su ventana. Sólo nos mirábamos, sin decir nada. Yo apoyé mi mano en el cristal y ella apoyó la suya sobre la mía (con el cristal en medio, claro). Fue hermoso. Luego frunció el ceño, pasó un paño por su lado del cristal y corrió la cortina. Eso fue todo. Fundido a verde manzana (el color de sus cortinas) y fin de la historia.

Al cabo de un rato comprendí que esa cortina ya no iba a descorrerse y me largué. Estaba de un melancólico y un triste que tiraba de espaldas así que, como siempre, me refugié en la fila 8 de un cine.

Un estupendo corto titulado “Presto” de ritmo frenético ya consiguió arrancarme la primera sonrisa y lo cierto es que la sonrisa bobalicona no desapareció de mi cara porque Wall-E es pura poesía, es una obra maestra que une una sutil belleza melancólica con un alarde técnico (las texturas están tan conseguidas que hay imágenes en las que lo infográfico parece imagen real) que se pone al servicio de una historia que, en mi absurda opinión, trascenderá a nuestros tiempos convirtiéndose en un clásico de un futuro remoto.

Los primeros 45 minutos de cine prácticamente mudo son de lo más hermoso que he visto en mucho tiempo. Homenajeando al Chaplin más lejano al Slapstick, al Chaplin melancólico de “Luces de la ciudad”, a un ser dulce y tierno que protagoniza gags salpicados de poesía y ternura.

Sinopsis va sinopsis viene: Wall-E es un robot que adora “Hello Dolly” y su existencia, dedicada a la limpieza de un planeta Tierra deshabitado y convertido en vertedero, da un vuelco con la aparición de una reluciente robot, llamada EVA, cuya misión es encontrar algún signo de vida en la Tierra.

Wall-E tiene el rol del enamorado torpe que tantas veces hemos visto en la gran pantalla. Sin embargo, aquí se riza el rizo al ser este enamorado un robot cuyos simplísimos rasgos parecen hacer imposible lograr tal nivel de expresividad. Pero, sin duda, la expresividad se consigue con un juego de sutiles movimientos a veces casi imperceptibles. Pixar apuesta esta vez de forma muy arriesgada por una fórmula desnuda de diálogos chispeantes y va más allá, depurando el humor. Wall-E se convierte así no sólo en una película de animación excepcional sino en una reflexión sobre la propia comicidad llena de guiños y homenajes al 7º Arte. A destacar, por ejemplo, los homenajes al cine mudo (las referencias a Chaplin y a Buster Keaton son claras) o al cine de ciencia ficción (“Allien” o “2001:Una odisea del espacio”) entre muchas otras.

Por otro lado, la historia se compone de ciertos objetos que enriquecen y dan color a un universo particular y único. Los elementos, todos desechos de un mundo que ya no existe, se cargan de significado y cobran un nuevo simbolismo al ser adoptados por unos seres “puros”, “inocentes”, que son incapaces de distinguir un tenedor de una cuchara pero capaces de sentir y de transmitir. Todos estos objetos de desecho van creando un hermoso universo en el que habitan dos seres extraordinarios que llevan hasta las más mágicas consecuencias las reflexiones de Asimov.

Tengo que acabar de meter mis trastos en la mochila para irme muy lejos, hacia rutas salvajes, durante unos días (que se me harán eternos, eso seguro). Por supuesto, me llevaré puesta una sonrisa bobalicona provocada por el recuerdo de esta bellísima película y del tacto del látex en mi mejilla.


Wall-E (2008)
Dirección: Andrew Stanton
Guión: Andrew Stanton

17 agosto, 2008

Panchitos y galletitas (XIV)

¡CUIDADÍN, LANZAMIENTO DE PISTAS A DISCRECIÓN!
Perdonen, señores, ¿les importaría ir a jugar a la petanca a otro sitio? Aquí vamos a jugar a adivinar la peli que se acurruca tras las pistas chorras.
Quien sea tan perspicaz como Miss Marple, se llevará el gato al agua. Perdona, Nosfe, quería decir que se llevará las galletitas recién hechas.
1- ¡Estoy harta de ser una burguesa aburrida! Cualquier día de estos me monto una doble vida.
2- ¡Mi marido es tan muermo! Si al menos me regalara de vez en cuando una cajita misteriosa o algo así... No sé, para darle un pelín de morbo a nuestra relación.
3- Galardonada con el León de oro del Festival de Venecia.

¡ENHORABUENA, TAKHISIS!

La peli que se acurrucaba hecha un ovillo tras las pistas era "BELLE DE JOUR" (1967) del gran Luis Buñuel.
Related Posts with Thumbnails