Un colegio francés, "Otra vuelta de tuerca" y una voz "en off" con acento gallego
El domingo por la tarde estaba pelín mohíno y no tenía ganas de aguantar los pellizcos en las mejillas de Las Chicas de Oro así que me fui a la filmo (solo, claro).
- ¡Alfonso! ¡Alfonso, amigo! ¿Qué haces por aquí?
Para mi absoluto regocijo y alivio, la mujer gallega hizo un breve resumen y su marido dejó de gruñir justo en el momento en que las luces se apagaron y salieron los créditos. No podía creerme la suerte que estaba teniendo puesto que aquella pareja se había quedado en el más absoluto silencio una vez apagadas las luces. Sin embargo, nada más aparecer en la pantalla el plano de un charco, que se abre y se ve a unos niños chapoteando en él, oí una voz “en off” que provenía de mi fila y que decía con acento gallego:
- Ves, siempre te lo digo, en Francia llueve mucho.
Ante el aplastante cumplimiento del axioma y la evidencia de que la cosa iba a ir a peor a medida que avanzara la trama, hice un gran esfuerzo de abstracción para meterme en la peli de tal forma que los comentarios de la apuntadora gallega no pudieran sacarme de aquel colegio francés y su piscina de agua sucia.
El director de un colegio aterroriza a su mujer y a su amante (ambas profesoras del colegio). La amante, que es mucho más fuerte y decidida, convence a la mujer para que juntas se libren de su torturador. Así, acaban siendo cómplices en un plan para asesinarle. El crimen debe camuflarse de accidente pero las cosas se tuercen y, claro, no salen como estaban planeadas.
Voy a intentar no destripar la trama de esta estupenda película, pero sí quiero destacar cómo se nos mete de lleno en un conflicto sin darnos explicaciones. Estamos en una situación nada habitual pero todo funciona perfectamente porque los personajes y los diálogos son naturales, se huye del dramatismo, y uno va descubriendo lo que se esconde tras las paredes de ese colegio francés sin explicaciones chirriantes, con hechos. De repente, uno ya se encuentra metido en el fregado y mojado hasta los codos sin necesidad de largas presentaciones.
Clouzot arranca con fuerza y no deja en ningún momento de jugar con nosotros. Pone al espectador al límite, al borde del infarto al igual que a la directora del colegio, la frágil Christina Delasalle.
Algo que también me encanta de este film son las pinceladas pintorescas y ese extraño humor que impregna todo el film y le da una textura muy particular (me vienen a la cabeza las conversaciones en el comedor del colegio o los vecinos de arriba de Nicole Horner, la amante). Así, aparecen personajes secundarios que juegan su papel como piezas implicadas en la trama pero además tienen ese extraño toque especial. Es fantástico cómo se saca punta a todas las situaciones y cómo se resuelven de forma memorable muchas secuencias. Sin olvidar que todo este retablo de personaje tan particular siempre está supeditado a la trama, a la maquinaria que tiene como función principal jugar con los nervios del espectador, agarrarlo y no soltarlo hasta los créditos finales.

Ésta es una de esas películas con un final inesperado. Sin embargo, no es un final sorpresa en el que luego se intenta dar una explicación que chirría y es poco coherente. Lo cierto es que desde el principio del film hemos tenido todos los elementos para entender que lo que descubrimos al final es lo que tiene más lógica y es más coherente. ¿Por qué un personaje que padece del corazón? Sólo hay una razón para que esta pieza del engranaje tenga esta característica. Todo cuadra e incluso es más verosímil con el giro que se nos da en el desenlace del film. En este sentido, este film me recuerda a la novela de Henry James “Otra vuelta de tuerca” puesto que, como lectores, nos dejamos llevar por la historia de fantasmas pero la lectura más coherente ha estado delante de nuestros ojos todo el rato. Así pues, por un lado tenemos un emocionante final inesperado pero, por otro lado, ¿no es la historia que se revela en el desenlace mucho más coherente y creíble que lo que hemos estado presenciando a lo largo del film?
Es encomiable cómo desde un principio el bueno de Clouzot nos mete de lleno en una historia brumosa y retorcida sin explicaciones ni preámbulos vacíos. Si bien es cierto que para un espectador moderno quizás chirríen un pelín las 2 frases explicativas que Simone Signoret dice en la secuencia final. ¡Pero es que hay que recordar que este film es de 1954!

Debo decir que en ningún momento oí la voz "en off" gallega, que doy por hecho que comentó todo la película, puesto que ésta es una de esas pequeñas joyas del cine que te atrapa con la misma rotundidad y decisión con la que Simone Signoret se pasea por la gran pantalla.
De hecho, no fue hasta el momento en que se encendieron las luces cuando empecé a oír de nuevo la molesta voz "en off" con acento gallego y, mientras me alejaba por el pasillo central hacia la puerta, aún pude oír claramente que decía:
- Ves, estas cosas pasan porque en Francia llueve mucho.
“Les Diaboliques” (1954)
Dirección: Henri-Georges Clouzot
Guión: Henri-Georges Clouzot


