A ver quién tiene el olfato de Agatha Christie y adivina la película que se esconde tras las pistillas chorras. (Advierto: es pelín difícil, incluso para los precogs. Por ello, habrá premio especial).
¡¡CUIDADÍN, LANZAMIENTO DE PISTAS A DISCRECIÓN!! ¡Eh, señora, baje ese moño cardado! ¡No hay pista que supere el placaje de ese cardado!
PISTAS:
1- Pues sí, chico, nos hacemos mayores.
2- Esa chica del bar me recuerda tanto a mi difunta esposa... ¡Ay, me pongo de un tristón!
3- Me gusta quedar con mis dos amigos después del trabajo. Tomamos sake y charlamos, eso es todo.
4- Uno de mis amigos se ha casado con una chica joven. Debe de tener la edad de mi hija. Es curioso lo que hacemos los hombres para no asumir que envejecemos.
¡ENHORABUENA, TRAVIS!
La peli que se escondía arrugadita tras las pistillas chorras era "Sanma no aji" (o "El sabor del sake"), 1962, del gran maestro Yasujiro Ozu.
Ozu es para mí uno de los grandes. La contención y simpleza de sus films retrata grandes verdades que te arrugan y revuelven por dentro. Eso sí, siempre con sutileza, con lentitud, como el que no quiere la cosa.

Amigo Travis: no hay peli que se te resista y mira que ésta era pelín difícil. Por ello, te mereces un homenaje especial. Esta noche te esperamos Nosfe y yo con unas galletitas recién horneadas, unos sombreritos de fiesta (en tu honor) y, por supuesto, un poco de sake en honor al gran Ozu. Ah, mira qué foto hemos colgado encima del sofá azul.