28 julio, 2008

CACHÉ (Una tarde en la filmo)


Dos luchadores de Sumo que sonreían y un tipo mustio en medio

Ayer estuve en la filmo. Salí cabizbajo de mi “Enigma” (la tienda esotérica en la que curro, mi vida es un chiste) particular y me metí en la Sala Azul, la que tiene estrellas en el techo. Estaba mustio debido a la tortura psicológica a la que sigue sometiéndome mi amiga agorafóbica que ha decidido, de forma unilateral, darle a la tecla "pausa" en nuestra relación. En fin, pensé que en la filmo me sentiría mejor, menos solo. No sé, allí nunca me siento solo, porque me da la sensación de que todos los que estamos ahí formamos un tipo gigante, pelín excéntrico y muy pero que muy solitario. No vi a la señora de 100 años (a la que no le llegan los pies al suelo cuando se sienta) y, al tomar posición en una de las butacas centrales que quedaban vacías de la fila 8, creí que iba a poder “disfrutar” de un film de Haneke sin ronquidos.

Justo antes de empezar la peli entraron dos señores muy gordos con un bigote muy delgado (no me gustan los tipos con bigote, será que me recuerdan a mi padre) y calvos, que parecían gemelos, y se sentaron a mi lado. Uno a cada lado, puesto que no me dejaron que les cediera mi asiento para que pudieran estar juntos. No sé, la verdad es que tampoco insistí, la peli estaba a punto de empezar, yo no tenía un buen día y me fastidiaba verles tan sonrientes. Parecían sonreír porque sí, como si esa fuera la expresión normal de sus caras. Eso me puso pelín de mal humor porque no soporto ver a gente sonriente cuando yo estoy mustio.

Los créditos de “Caché” me metieron de lleno en el fregado. Como es habitual en Haneke, nada aparece sin una razón, siempre hay un mensaje, e incluso los créditos te están indicando algo. En este caso: posicionan al espectador como espía o voyeur. Un plano fijo de la fachada de una casa, eso es lo que vemos. Sobre esta imagen aparecen los títulos de crédito carentes de ninguna floritura. Así se intenta borrar cualquier atisbo de ficción, simulando una realidad casi documental que, por cierto, es muy habitual en sus films en los que se suele prescindir de músicas extradiegéticas y de otros elementos no inherentes a la narración y que podrían decorar y quitar ese pretendido verismo a lo mostrado.


Aparecen unas rallas en la imagen, como si alguien estuviera rebobinando, como si se tratara de una cinta de video (la cosa está clara). El Sr. Gordo de mi derecha grita a viva voz (discreto como un tenor):
-“¡IMAGEN!”.
Sin tiempo a darme cuenta de mi propio pasmo, el Sr. Gordo de mi izquierda le grita a su amigo: “Cállate, que es así”.
A continuación, me da un codazo cómplice y me sonríe. Yo le miro de reojo (sólo veo su estúpido bigote) y le odio por parecer tan feliz.

Después de este breve coloquio, ambos se relajan y, de pronto, yo me sorprendo echando de menos, durante unos milisegundos, los ronquidos de la pequeña señora a la que no le llegaban los pies al suelo, pero la nostalgia se evapora (como el sudor de las frentes de los dos luchadores de Sumo que me flanquean) cuando me centro en Juliette Binoche y en Daniel Auteuil. Hablan sobre las cintas que están recibiendo y en seguida se desvanecen los dos tipos gordos con bigotes delgados y aparece con rotundidad una angustia que va in crescendo a lo largo del film, sin tregua, sin concesiones.



Sinopsis va sinopsis viene: Una familia francesa acomodada y culta recibe unas cintas de vídeo acompañadas de unos inquietantes dibujos, alguien les espía. A través de estas cintas, un oscuro capítulo de la infancia del padre de esta familia sale a la luz. Entonces la tranquilidad se desvanece y los cimientos de esta pequeña familia burguesa empiezan a tambalearse.

Crítica al mundo rico, a nosotros
En “Caché” se tratan varios temas importantes, algunos muy recurrentes en la filmografía de Haneke (como el de los medios de comunicación y el tratamiento que se hace en ellos de la violencia), pero el tema central de este film es la culpa. Sin embargo, no es una culpa que sólo afecte al protagonista (un tipo triunfador, con una agradable familia, un buen coche, un programa de televisión sobre literatura. Nada es gratuito: ni que trabaje en televisión ni que sea en un programa cultural), sino que por extensión afecta a toda una sociedad, a nuestro mundo bienestante. Probablemente una culpa extensible a la mayoría de los que vemos el film. El protagonista se ve perseguido por alguien de su pasado a quien él evocó a una vida peor, a la miseria, quizás. El protagonista, ante el reencuentro con este fantasma del pasado, toma la decisión de huir de esta pesadilla. Decide no ver más y se toma unas pastillas para dormir. Lo mismo que hacemos la mayoría de nosotros, cerramos los ojos ante las desgracias que viven otros. Vemos imágenes dantescas en televisión sin que nos parezcan reales, porque es todo lejano y no nos llega de ningún modo, casi no nos parece real. Así, todos somos un poco culpables, como el protagonista de este film.

En una secuencia de la película la pareja discute porque su hijo no ha vuelto a casa y eso nos preocupa, eso sí llega a preocupar al espectador. De fondo, imágenes de muertos en Irak en la televisión, es ruido de fondo que molesta porque empatizamos más con ese pequeño drama familiar cercano que con esa desgracia dantesca y lejana. Lo que aparece en la televisión se convierte en ruido de fondo que no parece ni real, que molesta. Al igual que la desgracia del niño argelino, también es ruido de fondo, lejano y molesto.

No es gratuito que ambos se dediquen al mundo de la literatura, a la cultura, al plano de las ideas. Él tiene un programa de crítica literaria y ella trabaja en una editorial. Así mismo, el salón de su casa (una localización clave en el film) es como una biblioteca. Está claro que son una pareja culta y en la pirámide de Maslow ambos están en la cumbre pero no todo el mundo vive del mismo modo, hay otra realidad y el film se inicia cuando esa otra realidad se cruza en sus vidas. La narración se inicia cuando llega el conflicto, cuando algo extraño (extranjero, disonante, de fuera) irrumpe en sus vidas y hace temblar su tranquilidad, sus veladas de tertulia sobre arte con amigos y un buen vino. El protagonista hará lo que sea para no perder su estable vida familiar, para no perder lo que tiene.

No es casual que la amenaza parezca venir de alguien extranjero. Está clara la lectura que se puede hacer sobre lo amenazada que se siente la sociedad europea ante el que viene de fuera, ante el que es diferente.

En resumen: Me parece una peli interesante de verdad. Es como un mazazo a nuestra conciencia, pero de una forma sutil. Un film que te engancha, te angustia y te tortura. Es un estupendo retrato de una sociedad podridita y mezquina, la nuestra. Así mismo, tengo que destacar la brillantez de los diálogos, su naturalidad, su sencillez y su contundencia. Una estupenda película de esas que te deja algo raro en el estómago, que te remueve por dentro. Por último, es interesante el juego de la doble ficción y esa cámara que siempre observa desde lejos, desde el otro lado de la calle, al acecho, pero sin ser vista. Brillante.



Cuando se encendieron las luces miré a los dos luchadores de Sumo. No sonreían. Se levantaron despacio, a la vez (casi con la precisión de una coreografía de natación sincronizada). Entonces yo también me levanté y, flanqueado por ese par de tipos gigantes, caminé hacia la salida no sin antes echarles un vistazo y observar que aquella expresión bonachona y feliz se había borrado de sus rostros.

Caché (2005)
Dirección: Michael Haneke
Guión: Michael Haneke

24 julio, 2008

Panchitos y galletitas (XI)

¡Cuidadín, lanzamiento de pistas a discreción!
¡Eh, señora, apártese que le va a dar la pista en todo el moño!
1- Un duelo muy británico.
2- Un jueguecillo pelín retorcido.


¡ENHORABUENA, PROMETEO!

La peli que se escondía acurrucada tras las pistas era "LA HUELLA" (1972) de Joseph Mankiewicz. Un brillante duelo interpretativo, bajo la atenta mirada de los autómatas, entre Lord Laurence Olivier y un jovencísimo Michael Caine.

18 julio, 2008

Escondidos en Brujas

Dos asesinos, El Bosco, un enano y me olvido de ELLA por un rato

El martes tenía cita con mi psiquiatra y se me ocurrió la feliz idea de sincerarme y contarle lo de mi primer beso. Sí, lo de mi amiga agorafóbica con los guantes de látex. El tipo me miró con su habitual expresión de lomo embuchado, como cuando le digo que me persiguen michelines gigantes. ¡No me creyó! Por una vez que le cuento algo en serio y el maldito chiflado no se lo traga… El caso es que pensé que podría ayudarme a entender por qué diablos mi amiga agorafóbica no me coge el teléfono desde “aquello”. No paro de pensar en ella. No sé, creí que mi psiquiatra podría explicarme algo sobre la psicología femenina o quizás sólo necesitaba contarle a alguien que me había pasado algo genial… ¡Yo qué sé! En fin, cualquier día de estos se lo acabaré soltando todo a Maggie pero, en cuanto lo haga, la noticia se propagará entre las Chicas de oro en cuestión de milisegundos, eso lo tengo claro. Bueno, supongo que yo esperaba demasiado de mi psiquiatra gordo y él me temo que ya no espera nada de mí. Sin embargo, a veces suceden cosas inesperadas, a veces hay sorpresas, ¿no?

Una estupenda sorpresa fue la que tuve el viernes cuando después de un día absurdo en mi curro paranormal pude refugiarme en la fila 8 del cine y conseguí olvidarme por un rato de mi amiga agorafóbica, que ha decidido aislarme de su vida como si yo fuera un puñetero ácaro, y me fui de paseo por Brujas de la mano de dos tipos muy curiosos.

Sinopsis va sinopsis viene:
Dos asesinos a sueldo, Ray (Colin Farrell
) y Ken (Brendan Gleeson), son enviados de vacaciones a Brujas por Harry (Ralph Fiennes), su peculiar jefe, después de un trabajo que se ha complicado. Esta estancia en la idílica ciudad medieval será un punto de inflexión en la vida de ambos.

Esta es una peli curiosa empezando por su propio planteamiento. ¿Cuándo empieza el film? Paradójicamente se inicia en el momento en que la vida de los dos personajes principales sufre un parón forzado, se queda en stand by, en un paréntesis. Quizás por ello el homenaje, a modo de reflexión narrativa, a Sed de Mal, película que el estupendo Brendan Gleeson está viendo en la tele y que irónicamente tiene un arranque brutal o quizás sólo se trate de adelantarnos que se va a producir un giro, previsible, y fatal en la trama. No sé, es muy curioso ya que normalmente las narraciones cinematográficas se inician en el momento en que pasa algo, ya sabéis, por lo de enganchar al espectador y todo eso. Pero aquí no, ¡a la mierda las convenciones! Los personajes principales se ven obligados a ser turistas a la fuerza y a tomarse unas vacaciones en Brujas. Es decir, quedan alejados de su vida y se van a un lugar en el que están totalmente fuera de lugar. Allí cada uno evoluciona interiormente y, aunque parece que lo hacen de forma muy dispar, en el fondo ambos buscan la salvación, la expiación de sus culpas porque ésta es una peli que funciona a varios niveles, tiene varias lecturas. La lectura más obvia es como comedia negra con secuencias de acción tipo thriller que coexiste con otras lecturas menos aparentes de tipo existencialista como la búsqueda de la redención, de la expiación de la culpa de unos personajes a la deriva, etc.



McDonagh decide empezar la historia cuando ya todo ha pasado, las cartas ya están echadas, la tostada ya se ha espachurrado contra el suelo por el lado de la mermelada. Los dos personajes principales deambulan por Brujas intentado obviar el hecho de que arrastran una gran lacra pero resulta que en ese emplazamiento idílico, de cuento de hadas, la lastra pesa más que en ningún otro lugar y se hace insoportable. Me parece muy interesante la propuesta de McDonagh que es, quizás, en sí misma una reflexión sobre la propia narración.

El ritmo de la película es atípico como su propia estructura puesto que si pones a dos personajes que están pasando el rato a la espera de una llamada pues, claro, el ritmo tiene que ser más bien lento, acorde con la acción (¿turismo?). Así pues, cuando en la parte final del film aparece Harry, omnipresente a través de los diálogos y el teléfono pero visible sólo en la recta final del film, el ritmo cambia y se vuelve trepidante. Ralph Fiennes encarna, dentro de este imaginario onírico con pinceladas de la iconografía de El Bosco que salpica todo el film y que se materializa con absoluta claridad en la secuencia del desenlace, al ángel exterminador que aparece para sembrar el caos y la destrucción. Así, representa la vuelta a la realidad para Ray y Ken, el descenso a sus infiernos personales de los cuales esperaban poder escapar.


En la última parte del film (pelín desbarrada por lo que a tiroteos se refiere en ciertos momentos) confluyen todos los elementos y personajes, que han ido apareciendo a lo largo de la cinta, dentro de una coreografía perfectamente sincronizada y de ritmo trepidante y bello que bien parece un homenaje directo al plano secuencia de arranque de Sed de mal.

Un pequeño “sin embargo”
Como comedia negra tiene situaciones realmente hilarantes, se saca punta a lo cotidiano pero desde un punto de vista perverso. Así, diálogos que podrían resultar de lo más comunes quedan automáticamente pervertidos al ser asesinos a sueldo los que los tienen. Sin embargo, en algunos momentos creo que se podría haber dado otra vuelta de tuerca a ciertas situaciones y diálogos e ir un pelín más lejos. No sé, me quedo con la sensación de que a veces McDonagh se ha puesto un límite y, a la vez, la mezcolanza de elementos de géneros diferentes se une a crear esta sensación. De todos modos, hay varias secuencias gloriosas de un humor negro, agudo y muy inglés.

En fin, aunque poco convencional y extraña en la unión de ciertos elementos, es una película interesante, sorprendente y atípica que consiguió sacarme de la cabeza esos malditos guantes de látex en los que pienso noche y día. Y eso… es mucho decir.

“Escondidos en Brujas” (2008)
Dirección: Martin McDonagh
Guión: Martin McDonagh

13 julio, 2008

Panchitos y galletitas (X)


A ver quién adivina la película que se esconde acurrucada tras esta foto.

Como soy un blando, voy a poner una pistilla:
Documental sobre la vida de un escritor (sí, el tipo que aparece en la foto) y artista multidisciplinar neoyorquino en el que aparece una curiosa y siniestra versión del "supercalifragilisticoespialidoso".
No soy blando, ¡soy un blandengue de la leche!
¡Cuidadín! Lanzo otro dato (bastante croqueto):
  • El director (en la foto de abajo. Sí, sí, el que no lleva mascarilla) obtuvo una mención especial en el Festival de Sundance por este documental.

¡ENHORABUENA, CAMPEONA TIFF!
El film que se acurrucaba bien escondidito era:
SICK:The Life & Death of Bob Flanagan, Supermasochist
Un documental del realizador Kirby Dick del año 1997 sobre la vida de Bob Flanagan, un artista provocador y bizarre que padecía una terrible fibrosis quística.
Es una de esas pelis que se te meten en la cabeza y no salen hasta pasados muchos días. Un documental muy pero que muy inquietante y perturbador.
Las galletitas recién horneadas me preguntan sin parar: ¿Dónde está TIFF? Uy, están muy nerviosas. Tiff, como no vengas pronto, ¡creo que se me comen!

12 julio, 2008

28 semanas después (Sesión de cine en el pequeño mundo de mi amiga agorafóbica)


Totalmente infectado a pesar del látex

El domingo por la tarde quedé con mi amiga agorafóbica (en su casa, claro) para ver una peli de zombies. Antes de poner la peli, le conté lo sensible que estaba y lo raro que me sentía por la muerte de la amiga de mi madre en la trastienda (a ella le gusta que le cuente mis cosillas) y entonces, para mi sorpresa, me miró de una forma rara, se levantó y volvió con unos guantes de látex. Se enfundó los guantes y me acarició la cara, con dulzura. Pelín raro eso de sentir el tacto del látex, la verdad. Me miraba tan fijamente que me pareció que no era ella, que estaba enfrente de otra persona, de una desconocida y, de repente, pasó. Acercó sus labios a los míos y me dio un beso, con suavidad, como una mariposa. ¡Jo, fue la leche! No sé muy bien si me he enamorado ni tampoco sé si ella se ha enamorado de mí, pero el caso es que nos pasamos toda la peli cogidos de la mano (ella con los guantes, claro). A veces incluso su rodilla rozaba la mía y entonces notaba como la infección se extendía por todo mi cuerpo, a lo loco. Creo que me he infectado del todo y eso me parece genial. Desde luego, no me imaginaba mi primer beso así, pero ha sido estupendo y estoy deseando que llegue el fin de semana para volver a infectarme con ella.

No puedo decir que "28 semanas después" sea, precisamente, una peli romántica pero a los dos nos encantan las pelis de zombies y, siendo así, ¿qué mejor telón de fondo para un primer beso que unos gritos desgarrados, muñones varios y chorros de sangre?

Claro está que no puedo ser nada objetivo respecto a esta peli a causa de mi desmadre hormonal pero me ha parecido una peli de zombies fantástica. Sin duda, una estupenda secuela de la aclamada "28 días después".

Sinopsis va sinopsis viene: Seis meses después de que la propagación de un virus haya arrasado el Reino Unido, el ejército de los EE.UU declara el virus controlado y se inicia la reconstrucción del país. Con la primera ola de refugiados que vuelve al país, un padre consigue reencontrarse con sus dos hijos. Sin embargo, este padre no ha sido del todo sincero y toda la mentira le explota en las narices cuando la madre, a la que todos daban por muerta, aparece en escena.


El arranque es brutal. Las primeras secuencias de este film son de lo más emocionante y potente que he visto. Muchas pelis tienen un buen arranque y luego se desmoronan como un castillo de naipes (véase “El incidente”). Sin embargo, ésta (al igual que, por ejemplo, la estupendísima “Sed de mal” con aquel memorable plano secuencia) tiene un arranque brutal pero, a su vez, consigue mantener la tensión dramática y el interés a lo largo del film ya que tiene un conflicto que evoluciona y que es profundo, complejo, creíble y muy interesante (trasciende totalmente al género). Esto diferencia esta peli de otras de este género puesto que en ésta hay un trasfondo psicológico muy potente. El conflicto que se nos presenta en el arranque es tremendo y va más allá del género y nos hace interesarnos y ver, así mismo, más allá de los propios zombies. Da igual el peligro que aceche, porque hay un conflicto potentísimo que ya nos ha enganchado y que irá evolucionando y mantendrá nuestro interés.


Un problema frecuente de las pelis de este género terror-gore es que los personajes actúan de forma inverosímil lo cual produce un efecto alejamiento, un efecto zoom out, por llamarlo de algún modo, en el espectador (al menos en mí). Aquí las reacciones de los personajes (tanto principales como secundarios) resultan creíbles y eso, de verdad, es de agradecer porque no hay nada peor que estar deseando que se carguen a los protagonistas por lo imbéciles o bobos que son.

Ya sé que hablo todo el rato del conflicto y no especifico qué diablos pasa, pero es que no quiero espachurrar una peli que creo debe verse con la mente virgen (palabra desagradable donde las haya), sólo sabiendo que habrá chorros de sangre y mordiscos varios (porque esto, al fin y al cabo, es un poco lo de menos en cuanto a la trama). Tenemos una situación, un conflicto de partida centrado en una familia. Es decir, se va de lo pequeño a lo grande y todo acaba relacionándose. Es un gran acierto centrarse en lo que ocurre en esta familia porque da profundidad al film ya que, aparte del temor a la infección, tenemos otros temas que van por debajo y que son de gran calado. El conflicto evoluciona con esta familia protagonista y, cómo no, de nuevo, el Mal está más cerca de lo que creíamos, no es algo que venga de fuera, es algo que está muy dentro de nosotros. Es un tema que se repite y que me fascina. Me gusta que el fin de la humanidad pueda desencadenarse a raíz de pequeñas mezquindades humanas, a raíz de bajezas, de falsedades que tienen consecuencias apocalípticas. Vamos, que nosotros somos nuestro peor enemigo.

En resumen: una estupenda realización, con mucha fuerza visual y un buen guión, contundente y muy pensado, que supera con creces lo que suele reservarnos este género. Incluso la música de John Murphy, que acompaña de forma estupenda y da fuerza a las secuencias de mayor impacto, se une para elevar esta peli muy por encima de la media. En fin, en mi absurda opinión, se trata de una sorpresa muy agradable por su gran calidad. Un film de terror con muy buen ritmo y con un guión estupendo y todo ello, claro, salpicado por un géiser de vísceras y sangre.

Sólo me ha sobrado la secuencia final, explicativa y claramente supeditada a esa idea que tienen los productores de que los espectadores somos tontos y que se nos tiene que dejar todo muy pero muy clarito.

Creo que siempre recordaré la infección y el fin de la humanidad de "28 semanas después" con ternura y con una sonrisa bobalicona porque ha sido un placer ver infectarse el mundo y a la vez dejarme infectar por unas manos pequeñas, enfundadas en guantes de látex, y una rodilla delgaducha que de vez en cuando rozaba la mía, con suavidad, pero haciéndome temblar de forma brutal.

28 semanas después (2007)
Dirección: Juan Carlos Fresnadillo
Guión: Juan Carlos Fresnadillo, Rowan Joffe, Jesús Olmo y Enrique López Lavigne
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