Mañana partiré hacia rutas salvajes con Maggie y mi madre. Calculo que en un par de horas Las Chicas de Oro ya me habrán vuelto completamente loco. Estar con ellas es como meter la cabeza en una picadora, pero peor. Si no me tiro por el Gran Cañón, volveré a sentarme en el sofá azul y a hornear galletitas en septiembre.
Espero que cuidéis de Nosfe y que, de vez en cuando, os paséis por el sofá azul y le rasquéis la barbilla. Él se hace el duro y dice que no tiene corazón, que sólo tiene papel de periódico para hacer de relleno (algo de razón lleva), pero en el fondo es un sentimental...







