28 julio, 2010

Mr. Nobody

Cocina: otra ración de cine rosquilla o un pincho de vacuidad

Creo que alguna vez ya he hablado de “las películas rosquilla”, se trata de un tipo de film ambicioso (sí, claro, normalmente también pretencioso) cuya belleza estética o complejidad formal (llevar el artificio narrativo hasta el paroxismo) hipnotizan al espectador hasta casi hacerle creer que ha visto un film de cierta calidad. Sin embargo, las películas rosquilla (como su nombre indica), aunque son muy apetecibles y están muy ricas, tienen un enorme agujero en el centro y, tras un ratillo de reflexión, uno se da cuenta de que no había nada detrás de esa belleza hipnótica (¡la belleza debe ser convulsa, leches!). Mr. Nobody es una peli rosquilla de manual y también, por desgracia, es un film muy de nuestra época.



La propuesta de Van Dormael pinta muy bien al inicio, arranca con mucha fuerza pero poco a poco pierde fuelle hasta llegar a una parte central de verdadero bofetón (la historia de amor adolescente está muy excedida de metraje y llega a niveles de hiperglucemia indigestísimos y peligrosos) después de la cual yo ya no pude encontrar una postura cómoda en la butaca del cine. Sí, de nuevo, el gran crítico que es mi trasero se pronunció. Sin embargo, debo apuntar que constaté – no sin cierto estupor- que el film parecía haber satisfecho a los espectadores que me rodeaban. Quizás cuando uno se acostumbra a comer rosquillas empieza a gustarle el sabor a nada.

Aunque es encomiable lo ambicioso de la propuesta, pues en “Mr. Nobody” se pretenden mezclar la teoría de las supercuerdas de la física cuántica (las múltiples dimensiones, hasta 26), la fenomenología trascendental y la búsqueda del amor verdadero-sentido de la vida (o algo así, que resulta muy pero que muy cargante), lo cierto es que cuando me di cuenta de que iba a tener que aguantar la vida de Nemo Nobody, único mortal en un futuro aséptico, con sus tres posibles amantes (a cual más cansina), sus tres posibles vidillas y sus tres posibles muertes, deseé estar en una dimensión paralela en la que no hubiera entrado a ver la peli.

El film recuerda de forma evidente a la obra maestra “OLVÍDATE DE MI” (y, por extensión, a  anteriores como, por ejemplo, la fascinante “El año pasado en Marienbad” en los que se juega con la desestructuración de lo narrativo) pero, lamentablemente, no llega a conseguir un resultado ni por asomo comparable al film de Gondry y Kaufman (mi admirado guionista, uno de los pocos brotes en el páramo de las ideas actual).

Aunque, como digo, hay que valorar que alguien se lance a llevar a cabo un proyecto tan ambicioso (y más en Europa), lo cierto es que el resultado es muy cargante (en ciertos momentos cae en el merengón absoluto) y, tras la compleja artificiosidad de la propuesta, se vislumbra que todo ese andamiaje no era necesario pues, cuando se acaba el castillo de fuegos, nada se ha movido por dentro del espectador, todo sigue igual. Es un film que no deja ninguna huella.

Por otro lado, uno tiene la sensación de haber oído esos diálogos, de haber visto la misma composición de plano ¡¡e incluso el mismo attrezzo y vestuario!! en anuncios y es que, aunque la temática del film intenta ser novedosa, todo parece rebozado en una paramnesia sin fin. El film es un rollito de primavera (desestructurado y con una presentación perfecta) con sabor a estética publicitaria y regusto a diálogos con frases que suenan a libro de autoayuda y a merengón (eso sí, con estética grunge, pelín desaliñado pero con dentadura blanqueada). A todo esto hay que añadir los rostros pluscuamperfectos del prota y de Diane Kruger que aún redondean más ese tufillo a anuncio.

En fin, el cine rosquilla está ahí, al acecho y, si uno no está atento, la belleza de las imágenes puede esconderle el gran agujero. Por ello, yo valoro tanto films como “CANINO”, “Paranoid Park” o “Déjame entrar” (por poner tres ejemplos dispares entre sí) en los que se respira un poco de aire fresco (enfermizo, eso sí, ¡y qué bien huele!) y se propone algo que va más allá del discurso aborregado y políticamente correcto. Por cierto, estoy seguro de que lo políticamente correcto ha sido el hachazo definitivo al arte (que ya estaba el pobre pelín delicadillo de salud).

Como ya he comentado alguna vez, hace tiempo que siento que nuestra época está muy pero que muy vacía o, mejor dicho, hueca. Quizá se deba a que paso demasiado tiempo con un gato disecado, pero el caso es que esta sensación aún se ha reforzado más después de ver la exposición “La subversión de las imágenes” en la que uno ve tanto talento junto que no puede evitar pensar que debía de ser sobrecogedor, apabullante vivir en una época en la que el arte rebosaba por todas partes, en unos años en los que Dalí, Bretón, Buñuel, Ray, Cahun, Ernst, Tzara, etc. daban rienda suelta a sus pesadillas y delirios creando algo nuevo, transgresor y verdadero. Qué pena que ahora el buen arte escasee tanto y que sólo podamos alimentarnos a base de mediocridad (cubierta con los espantosos corsés de lo políticamente correcto) y rosquillas.

 

“Mr. Nobody” (2009)

Dirección y guión: Jaco Van Dormael

23 julio, 2010

Panchitos y galletitas (LXI)

Nuestra querida, y pelín lobotomizada, Miss Marple está eufórica (hiperbólica, casi) porque ha recuperado parte de su peluconcillo y se siente con fuerzas para lanzar un nuevo reto a la cara de todo precog que no haya entrado todavía en ebullición.
A ver quién adivina la película que se esconde bajo el bombín de la Marple.
¡Lanzamiento de pistas a discreción!
1- Tengo una buena amiga que se preocupa por mí.
2- A veces me fijo en los peinados de las mujeres.
3- Sobre todo, desde lo de mi movida laboral.

¡ENHORABUENA, PRECOG OFUS!

30 junio, 2010

Panchitos y galletitas (LX)

Nuestra querida Miss Marple se reincorpora hoy tras su baja por estrés y consecuente alopecia. No quería perderse el "Panchitos y galletitas nº 60". Aysss, a Nosfe y a mí se nos humedecen los ojillos (bueno, sólo a mí).
Como veis, la Marple sigue pelín alterada así que, por favor, no seáis muy duros con ella y, sobre todo, no miréis fijamente su peluca. Está muy sensible con este tema.
A ver quién adivina la película que se esconde bajo la peluca cardada de Miss Marple.
¡Lanzamiento de pistas a discreción!
1- Hasta aquel momento, cuando olí su pelo bajo la escalera, no me di cuenta. ¡Qué ciego estaba!
2- Soy un buenazo, pero también tengo mi lado punk a veces.
3- Cuando tenía la mochila preparada para largarme a ver mundo, las cosas se torcieron. Siempre se tuercen.
4- Una noche pasamos por delante de una casa destartalada, pelín siniestra.
5- Quién me iba a decir que acabaría viviendo allí.
6- A ella siempre le gustó esa casa.

¡¡¡ENHORABUENA, V.!!!

25 junio, 2010

LOS FLASHBACKS DE LA FILA 8 (Primera entrega, a modo de "antipasti")


Los flashbacks de la fila 8

Si miro atrás, no hacia mi penosa infancia (¡¡a la que no volvería ni borracho!! Ser un crío prodigio con una madre “artista” te deja tocadísimo) sino sólo unos meses atrás, lo único que merece la pena salvar de la hoguera es lo que he vivido en – ¿o debería decir “a través de “? - la fila 8 y eso que no todo ha sido bueno. Aun así, en mi vida, lo único que no es un chiste es el cine.
Algunas de las películas que he visto en la fila 8 en los últimos meses han sido (más o menos por este orden y si la memoria no me está haciendo luz de gas):

“Buscando a Eric”, “El erizo”, “Mal día para pescar”, “La cinta blanca” (de la que hice mi última reflexión tontorrona), “Avatar”, “Donde viven los monstruos” , “A serious man”, “Up in the air”, “Chéri”, “Shutter Island”, “An Education”, “El escritor”, “Los hombres que miraban fijamente a las cabras”, “Alicia en el país de las maravillas”, “Lola Montes”, “El fantástico Sr. Fox”, “Canino”, “NAUSICAA”, “Two Lovers” y “La última estación”.

Fuera de la fila 8, en mi habitación secreta, donde Las Chicas de Oro no pueden entrar porque se desintegrarían de inmediato sus cardados, he podido ver una joya llamada “Mary & Max”, que se ha convertido en la película favorita de Nosfe. Simplemente, es su película. También en esa habitación he revisado clásicos imprescindibles y, entre ellos, la filmografía de mi admirado Ozu, una delicia. Quizás algún día me anime a escribir sobre Ozu, pero es un maestro demasiado grande para un tipo tan insignificante y zafio como yo. De momento, sí que me atrevo a lanzar mis chorradicas (en formato breve pero no por ello menos tontorrón) sobre: “Mary & Max”, “Buscando a Eric”, “El erizo”, “Mal día para pescar” y “Avatar”. En este primer pinchito o antipasti de “Los flashbacks de la fila 8” sólo llegaré hasta "Avatar". Así, cualquier cosa que venga después, por fuerza tiene que ser mejor.


Antes que nada, quiero dejar claro que estoy harto de lo políticamente correcto y que cada día me voy a esforzar más por escupir opiniones incómodas y sinceras. Así que no os asustéis si os parezco pelín punk. Sigo siendo yo (el chaval con acné), sólo que cada día un poco menos adolescente y un poco más cabreado con el mundo. Lo normal, vamos.

En el sofá azul, Nosfe y yo abogamos por la honestidad y, por ello (o simplemente por mala leche), “el disecado” me soltó ayer que este blog es “de chufla”. Así, literal desde su mente de poliuretano. Dice Nosfe que ya ni hago críticas de pelis ni nada, que se avergüenza de mí (y eso viniendo de un gato disecado, al que hay que aspirar para que no parezca una alfombra vieja y sucia, es muy duro). Así que, aunque acabo de terminar los exámenes y sólo me apetece hacer el muerto en la piscina y pasear como un turista, cuelgo este aperitivo para acallar mi mala conciencia y para librarme de la mirada-escupitajo, cargada de desprecio y asco, de Nosfe.

Primera entrega, ahí va eso:

“MARY & MAX”, “Buscando a Eric”, “El erizo”, “Un mal día para pescar” y “Avatar”.

 
“MARY & MAX” (2009)
Dirección y guión: Adam Elliot

 

Sinopsis: "Mary and Max" narra la larga amistad por correspondencia entre un tipo cuarentón judío y obeso de Nueva York y una niña australiana de 8 años que vive en los suburbios de Melbourne.

Voy a empezar en alto, con la que para mí es una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo, “Mary & Max”. Esta película de animación es una verdadera joya, una rareza llena de originalidad, humor, mala leche y dolor.

No voy a decir nada más porque creo que es mejor entrar en el mundo de "Mary & Max" virgen y quedarse con la boca abierta ante tanto talento (sí, el talento existe y aquí, además, se junta con mucho oficio y dedicación). Una maravilla.

Si decidís suicidaros hoy, ved la peli antes, en serio. No se os quitarán las ganas de morir, pero éste es un film que hay que ver (quizás uno de los pocos que merezca la pena ver entre todo el refrito y la mediocridad audiovisual que nos inunda) antes de tumbarse en el cajón de roble en plan, digamos, definitivo.

Creo que alguna vez ya he soltado algún gruñido sobre el problema de la distribución en este nuestro país (perdón por ponerme en plan local, pero uno se rasca donde le pica). Esta curiosa situación que se acentúa cada vez más y nos lleva a situaciones como la que se da con esta obra maestra. Su estreno creo que ni siquiera está previsto en salas comerciales. ¿Para qué estrenar un producto de tan alta calidad pudiendo distribuir refritos nauseabundos y mierdas (ni eufemismos ni leches, estoy punk)? Pues eso. No todo el cine comercial es malo, ni mucho menos, pero los cinéfagos con ganas de ver otras cosas en la pantalla grande lo tenemos pelín chungo (y eso que yo vivo en la capital y soy asiduo a los cines para gafapastas, cuyas carteleras cada vez se diferencias menos del resto de salas comerciales). Los cinéfagos nos hemos convertido en tullidos. Nos han mutilado la posibilidad de acceder a miles de títulos que han cosechado (o no) éxitos en festivales.

Supongo que “Mary & Max” pasará a engrosar la lista del cine invisible (películas que se estrenan en festivales, ésta con una estupenda acogida, pero que no llegan a las salas comerciales). En la actualidad sólo hay dos modos de ver cine invisible, poder ir a festivales o la bendita Internet (patrona de los cinéfagos y los adictos al porno). ¿Cómo si no disfrutar de esta maravilla o del cine, por ejemplo, de creadores como Pedro Costa (si, vale, hubo un ciclo en la Filmo), Pen-Ek o incluso de títulos de realizadores tan conocidos como Van Sant (¿qué leches pasó con el estreno de “Paranoid Park”)?

En fin, Nosfe y yo damos gracias a Internet por saciarnos el ansia de cine pero que se nos prive de ver “MARY and MAX” en pantalla grande es algo que nos pone de muy pero que de muy mala leche. Ahí dejo eso, debajo de la alfombra que hay junto al sofá azul, pero -en cuanto pase el aspirador- volverá a salir el gruñido de debajo de la alfombra, lo advierto.

Vale, he dedicado un párrafo escaso a la obra maestra en sí y el doble a quejarme de la distribución en España. ¿Y lo a gusto que me he quedado? Pues eso, viva el espíritu punk y abajo el orden y la geometría.

 
"Buscando a Eric" (2009)
Dirección: Ken Loach
Guión: Paul Laverty

Sinopsis o algo así: Eric Bishop, un cartero de Manchester fanático del fútbol, atraviesa una dura crisis vital. La relación con sus hijos es un desastre y en general su vida sentimental es lamentable. Ni siquiera el buen ambiente que vive en el trabajo consigue levantarle el ánimo. Pero, pero, pero una tarde se aparece ante él, en su casa, Eric Cantona, su mayor ídolo y, claro, éste le ayudará a retomar el control de su vida.

En mi absurda opinión, Loach es un tipo desigual (y necesario, eso lo reconozco). Encomiable siempre, pero a veces poco cuidadoso con el resultado final de sus películas.

No voy a entrar al trapo con este film. Sólo dejaré caer, a mí modo, como el que no quiere la cosa, algunos puntos en los que el guión, en mi opinioncilla, cojea más que Tristana.

Un guión a la pata coja:

La terapia del gurú Cantona resulta muy larga y desordenada. Creo que más secuencias en exteriores hubieran ayudado (y mucho) pues las pocas que hay le dan aire al film y, sobre todo, crean sensación de avance, de cambio o evolución en el personaje.

Lo cierto es que, hablando del cambio del personaje, la cosa no resulta muy verosímil. Creo que por la mala estructuración de la terapia. Las secuencias no llevan a una evolución, hay muchas que no aportan nada nuevo. Así mismo, el cambio en la relación de los hijastros hacia el protagonista resulta poco creíble.

¿Por qué le quiere ella? Esa es una pregunta que para mí resulta incontestable.

La parte central es larga y pesada. En este sentido, en tanto que la pistola es el elemento que acelera los acontecimientos y da el ritmo y, sobre todo, el rumbo (es necesario crear la sensación de que la trama va hacia algún lado) que le falta al film, aparece demasiado tarde.

Así mismo, cuando los amigos del prota no salen a escena la peli pierde gracia pues estos aportan frescura y esa especie de tierna y entrañable camaradería proletaria que tanto gusta a Loach y que tan buen resultado le da. El problema es que en la mayor parte del nudo del film los amigos desaparecen.

Sin embargo, el guión se recupera hacia el final con un muy buen desenlace. La pistola (elemento que hace avanzar la trama) reaparece en esta última parte reconvertida-reinventada y, de nuevo, salen a escena los amigos (multiplicados por cien, también reconvertidos).

Personalmente detesto el fútbol, casi tanto como el claqué, pero supongo que para los amantes de este deporte el film tiene un aliciente añadido.


18 junio, 2010

Las preguntillas de Nosfe (EPD)


Nosfe (EPD) dice que ser cinéfago supone muchas veces convertirse en coprófago (uno de sus aforismos disecados), esto es así, y este fin de semana la cartelera es tan tremebunda que poca opción nos queda para no tragar...

Sólo se puede salvar de la hoguera el último film del japonés Koreeda, Nosfe dixit, "AIR DOLL". No es brillante como "Still Walking" ("Aruitemo, aruitemo") o como otros títulos de su filmografía (peculiar y multigenérica) pero, sin duda, es lo único que se salva.

Nosfe quiere saber qué opinas tú de este director y del cine nipón actual, ahí deja esa preguntilla para quien la quiera coger (aunque sea con guantes de látex y pinzas).

¡Que Dios salve a Koreeda y a la reina de Inglaterra (como dirían los Sex pistols)!
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