LA VIDA ES UN MUSICAL
El viernes quedé con una chica. ¡Eh, va en serio! Vale, la chica en cuestión es una de mis pocas amigas. Nos conocemos desde el jardín de infancia, pero también cuenta, ¿no? La verdad es que es la persona más curiosa que conozco. No quiero decir su nombre porque eso no estaría bien. No sé, luego me sentiría fatal, yo soy muy de comerme la cabeza con estas cosas. Sólo diré que tiene agorafobia y como sus padres están metidos en el show business y ganan mucha pasta pues le han montado un pequeño mundo para ella solita dentro de su casa (lo cual está genial porque la pobre sería carne de cañón en un instituto, más o menos como yo). El caso es que dentro de ese mundo privado que le han montado en casa hay una sala de proyección que es la leche. Así que cada dos semanas o así me llama y nos vemos una peli en su mega pantalla. Es mejor que ir al cine porque nadie te da patadas en el respaldo del asiento ni come palomitas en plan cerdo. Está de coña. Lo único malo es que huele pelín raro (como a hospital) porque, aparte de agorafóbica, mi amiga es un poco obsesiva con eso de la limpieza y tal. Ella se siente protegida en su minimundo, igual que El increíble hombre menguante dentro de su cajita de cerillas Fire Chief. En fin, que es una chica curiosa de verdad pero, si consigues dejar aparte sus rarezas, es un encanto.
El caso es que este viernes vimos “Desayuno en Plutón”. A los dos, claro, nos gustan las pelis de jóvenes con vidas difíciles y tal. Además, “Juego de Lágrimas” me parece una gran peli y, la verdad, Neil Jordan es un director muy decente.
“Desayuno en Plutón” pasa la prueba de los 10 minutos, es decir, que a los 10 minutos ya ha conseguido engancharme. La verdad es que esta película le debe gran parte de su chispa al prota, Patrick “Kitten” Braden, encarnado por un brillante Cillian Murphy. Supongo que este actor es una joven promesa, como suelen decir los críticos serios. Es un treintañero que ya me llamó la atención en la estupenda “28 días después” o con su inquietante rostro en “Batman begins”. El chaval tiene una de esas caras que tanto puede parecer un joven cándido como un psicópata. Se podría decir que tiene un rostro “inquietantemente bello” o algo así. Y hago hincapié en el aspecto físico del prota porque, sin duda, es importante para la historia, ya que el personaje se pasea por la ambigüedad sexual desde la infancia hasta dar el salto al travestismo. Es un personaje lleno de encanto que se mantiene a flote gracias a su loco mundo interior que le transporta a un cuento de hadas o a ser una heroína embutida en cuero negro cuando las cosas se ponen demasiado serias en el mundo exterior. Sin duda, la realidad es un lugar demasiado violento y carente de encanto para que el protagonista pueda soportarlo.
El film se mueve entre lo grotesco y lo tierno, entre el drama y la comedia al igual que lo hace el protagonista, quien es capaz de sobrevivir a una dura realidad, con el conflicto de Irlanda del Norte de fondo, con la soltura y desparpajo que sólo tienen aquellos que creen que la vida es un musical.
Si bien el personaje protagonista es un claro punto fuerte del film, el ritmo de la película es desigual y decae en algún momento. El guión está estructurado a modo de diario y, en fin, algún capítulo quizás no es demasiado relevante para la historia.
El dibujo del protagonista y de su entorno está muy conseguido y, sin duda, Jordan se mete al espectador en el bolsillo con un protagonista que te lleva por donde él quiere y que te hace creer en un mundo mágico, de luz y de color, como diría aquella niña prodigio (y, claro está, no hablo de mi madre), ante una realidad más bien descolorida en la que los personajes se humanizan al entrar en contacto con un ser tan alucinante y encantador como Patrick “Kitten” Braden.
Resumiendo: este film no es una obra maestra pero sí tiene algo especial. Creo que es una de esas pelis que te hace sonreír y ver el mundo de un color más brillante, porque quizá la vida resulta que no es tan seria como parece, quizá la vida es un musical.
Desayuno en Plutón (2005)
Dirección: Neil Jordan
Guión: Neil Jordan y Pat Mc Cabe