Danza contemporánea-performance y yo harto de mi vida sin tramaEn fin, el espectáculo fue la leche, muy muy bueno, en serio. La ambientación era claustrofóbica y la iluminación, tenue y desquiciante, sólo te dejaba ver a medias lo que ocurría. A mi me encantó, no me enteré de nada porque en estos espectáculos no hay una trama evidente sino que tú te montas tu propia historia y a mí me falta rodaje, pero me gustó de verdad. Aunque hubo un momento en que lo pasé mal: cuando apareció una chica desnuda que se colgaba simulando suicidarse. Entonces tuve que hacer un gran esfuerzo para que mis hormonas no se desmadraran. Pero creo que me comporté como un tipo maduro, aunque Maggie me miraba a veces de reojillo y me sonreía picarona. Ay, qué edad tan mala para ir a ver danza contemporánea-performance…

Bueno, supongo que os importará un bledo la aventurilla que os acabo de contar, porque no viene a cuento y no va a ninguna parte… Pues lo mismo me pasó a mí con “Happy-Go-Lucky” de Mike Leigh. Aún me sigo preguntando por qué diablos tenía que interesarme a mí esa película que no tiene trama, ni conflicto. Un film en el que van pasando cosas que sólo sirven para dibujarnos a un personaje que ya queda perfectamente dibujado en la primera secuencia en que ella entra en una librería. Toda la puñetera película es un planteamiento, una presentación. Ella es la misma al principio que al final, ya sabemos cómo es, todo lo que ocurre nos reitera un retrato de un personaje que ya se nos ha más que retratado. ¡Por Dios y la danza contemporánea, yo necesito trama! ¿Que el film tenga una pretensión documental le exime de tener trama? Porque resulta que NO es un documental. Y si, entonces, lo que tenemos es una película, ¿por qué debo interesarme yo por esa historia en la que no pasa nada o en la que pasan muchas cositas pero que no van a ninguna parte? ¿Es toda la peli un puñetero planteamiento? A mí me ha parecido una presentación del personaje continua y reiterativa.

No va hacia ningún lado. Yo veo desde el principio que ella está contenta con su forma de vida, con su amiga, con ser una mujer de treinta años sin pareja que disfruta de su trabajo, de su libertad y así es durante todo el film y todo se reitera y se reitera.
Al principio me daban ganas de levantarme y abofetear a Poppy. Que la verdad, con ese nombre tan estúpido un poco se lo merecía… Después me fue cayendo mejor pero os juro que al principio la hubiera estrangulado. No sé, no creo que una película se pueda aguantar sólo con un personaje con cierta gracia (que os juro que me costó vérsela). Creo que Leigh ha optado por hacer un experimento llamado la no trama y, la verdad, yo no tengo el cuerpo para experimentos y menos cuando me siento en la fila 8 huyendo de mi puñetera vida que ya es un experimento que no va a ninguna parte. Una película necesita una trama, una evolución, ir hacia algún sitio y, si no es así, me voy a ver danza contemporánea-performance con Las Chicas de Oro.
Por cierto, hablando de danza, un personaje memorable de esta no película es la profesora de flamenco.
Dirección: Mike Leigh
Guión: Mike Leigh