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13 junio, 2008

EL INCIDENTE





Uy, tenemos un “problemita”


A mi madre se le metió en la cabeza el fin de semana pasado (el del retiro espiritual) que yo tenía que currar este verano, cuando terminaran las clases. Ella dice que es lo mejor para que yo madure. Es genial, el puñetero retiro espiritual de Las chichas de oro va y da como resultado fastidiarme a mí el verano. ¡Odio el yoga y la meditación! Esto ya es así, no hay vuelta atrás. Siempre voy a sentir un odio muy pero que muy personal hacia el yoga, el incienso y la puñetera flor de loto.

El caso es que a las amigas de mi madre les faltó tiempo para ofrecerme trabajitos de verano. Al final, la cosa estaba entre: aprendiz de “pedicurista” en el Salón de belleza, “Flor de otoño, para chicas de la tercera edad” (esto pone en el cartel, lo juro), o dependiente en la tienda esotérica de la amiga inglesa de mi madre. He optado por la tienda esotérica, porque lo de limar juanetes de septuagenarias todo el verano me parecía que iba a ser demasiado para mi acné (a veces cuando veo un pie muy feo me sale un grano. Soy muy sensible a los juanetes y callos).

Total que esta mañana he ido a la tienda esotérica, llamada “Enigma” (qué alarde de ingenio), para que la amiga de mi madre me contara lo que tendría que hacer cuando termine las clases. Algo así como una toma de contacto, vamos. Ha sido una de las experiencias más esperpénticas de mi vida. He salido con la cabeza como un bombo (llena de palabrejas como radiestesia o quiromancia y no sé cuántos tipos de cartas del tarot). Maggie, la amiga inglesa de mi madre, me decía al ver mi cara de pasmo: “No te paniques” (lleva 30 años aquí pero en vez de aprender español ha decidido crear su propio idioma).

En fin, al salir de esa pesadilla paranormal y para relajar mi neurona peleona de tanto esoterismo he decidido ir al único sitio donde me siento a gusto: la fila 8 de un cine.

Después de un rato mirando con cara de crítico de cine la cartelera (ya sabéis, con la mano en la barbilla y expresión de tipo serio y sesudo), me he decidido por “El incidente” (la verdad me parece una traducción bastante poco afortunada porque me suena a “El problemita” y la cosa es pelín más seria).

Sinopsis va sinopsis viene: “Un virus” sin identificar (luego se sabe que es una toxina) ataca a varias personas en grandes núcleos urbanos de la costa este de EEUU. Las personas infectadas se desorientan, hablan de forma incoherente y finalmente se suicidan (la idea es estupenda). Todo empieza en parques de grandes ciudades y luego se va extendiendo a lugares más apartados, llegando hasta las poblaciones más pequeñas.

El arranque de la peli es brutal, muy, muy potente. El problema es que si arrancas tan fuerte luego tienes que mantener el ritmo para que no haya un bajón y aquí el bueno de Shyamalan no logra mantener la tensión dramática. Recuerdo otro arranque brutal en una estupenda peli que vi el año pasado llamada “28 semanas después”, dirigida y escrita por J.C. Fresnadillo. El arranque me dejó pegado a la butaca, sin aliento, pero lo bueno es que luego el guión estaba muy bien armado y se planteaba otro conflicto muy muy potente que mantenía la tensión. Bueno, no me enrollo más. En “El incidente” la cosa empieza con tanta fuerza que en seguida pierde fuelle, el guión es muy plano, demasiado lineal y desnudo. Además, después de plantearnos en el arranque la premisa de la peli (“algo” hace que la gente se suicide), ¿cómo diablos nos vamos a interesar por el problemita (y esto sí es un problemita) conyugal de una pareja de Filadelfia? Por favor, ¿qué me estás contando, Shyamalan? (Esto es lo que yo pensé durante la peli, porque yo soy muy de monólogo interior tontorrón).

Por cierto, no puedo evitar hacer un paréntesis y detenerme en cuán mala ha sido la elección de la pareja protagonista. Ella (guapísima, eso sí) parece una actriz de cine mudo (sobreactúa más que mi madre cuando rodó aquellas pelis bochornosas) y pone unos caretos nada pero nada creíbles. No sé, a mi me daba la risa cuando la veía. Y él es un actor tan plano e inexpresivo que uno no puede pretender que aguante una película ya de por sí cogida pelín con pinzas. Este film es como un castillo de naipes que en la primera secuencia te deja alucinado pero que en seguida empieza a desmoronarse. Shyamalan se ha lanzado a hacer un film de ciencia ficción al estilo años 50 sin efectos especiales pero no lo ha armado con un guión lo suficientemente sólido y los naipes no aguantan en lo alto del castillo y el interés se va diluyendo.

Por otro lado, hay algo que a mí siempre me pone frenético y me hace perder la confianza en la humanidad. Se trata de las reacciones absurdas de los personajes o de las no reacciones en este caso. Resulta que todos ya sospechan que la toxina se transporta por el aire. Bien, pues en ningún momento nadie hace amago de taparse la boca y la nariz. Digo yo que, aunque quizás no sirva de nada, es la reacción lógica, ¿no? Pues parece que no. Esto me pone de los nervios. En mi absurda opinión, sólo aparecen 2 personajes creíbles en toda la cinta y se trata de dos abuelas que salen en un plano mientras miran la tele y hacen punto de cruz con unas máscaras antigás. ¡Bien, señoras, ustedes sí que piensan! ¡Por Dios, el resto de los personajes están en Los mundos de Yuppi!

Debo decir que a mí este tipo, Shyamalan, me cae bien. Ya ha hecho 8 pelis a sus 37 años y también fue niño prodigio como yo. ¡A mi edad Shyamalan ya había rodado casi 50 cortos! Eso (lo de ex niño prodigio) me hace sentir un cariño especial hacia este director. No sé, no lo puedo explicar. De hecho, algunas de sus películas me parecen muy pero que muy interesantes pero ésta, la verdad, no.

Sin embargo, tengo que admitir que tiene algunas secuencias brillantes como por ejemplo: la de arranque en el parque; la secuencia en que los obreros se van tirando del andamio; o la secuencia en que un policía se dispara en la cabeza con su pistola y esa misma pistola va siendo utilizada por varias personas. Luego hay muchas secuencias muy evocadoras e inquietantes como la de los cortacésped encendidos y abandonados. Todas ellas son secuencias de una potencia visual brutal y es que este tipo tiene talento como director y esto creo que es indudable pero el problemita que tiene (y es bastante grave) es el guión (y en esto no sólo me refiero a la estructura, cómo mantener la tensión, sino también a los diálogos, pelín infumables en muchos casos). Por ello, debido al problema del guión, las secuencias en la casa de la vieja loca que vive aislada del mundo y que son muy inquietantes, desde el primer momento en que la niña se columpia en el arce, no tienen la fuerza que deberían porque el interés, la tensión dramática ya está perdida en ese punto del metraje.



Por otro lado, lo bueno del planteamiento es que no sabemos qué es lo que ocurre y nos adentramos, al igual que los protagonistas, en una huída desesperada (me gusta que el espectador esté tan perdido como los personajes). En esta huída de la urbe acabamos en el lugar más deshabitado. Siempre de la mano de las reflexiones en voz alta del prota (profe de ciencias) que llega a las mismas conclusiones que los expertos que salen en las noticias (qué listos todos). Por cierto, qué poco me gusta eso de que la gente piense en voz alta, además aquí queda forzado a más no poder.

Resumiendo: Una idea estupenda, un arranque brutal y algunas secuencias realmente geniales, PERO un guión flojo que no consigue mantener la tensión dramática y una interpretación pobre y muy poco creíble.

No voy a contar nada más de la trama ni de su desenlace porque no soy de ese tipo de personas que te espachurran una película, como si se tratara de blandiblue lanzado contra la pared o algo así. Yo ya me callo. Además, ahora tengo que pensar en cómo librarme de mi terrorífico curro de verano porque esto sí que es un problemita que debo solucionar si no quiero acabar desquiciado. ¿Cómo diablos se supone que voy a ligar en esa tienda? Lo más humillante es que tengo que llevar una bata de color naranja en la que pone “Estoy aquí para servirte” y por detrás: “Sígueme”. Por Dios, si alguien del insti me ve de esa guisa, ¡estoy muerto! ¡Mi vida es un chiste!

“El incidente” (2008)
Dirección: M. Night Shyamalan
Guión: El del piso de arriba.

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