19 mayo, 2008

Lars y una chica de verdad














Un marciano con gafas de sol

Mi amigo, el guaperas, no quiso acompañarme al cine porque le habían invitado a una fiesta. “Tío, es que es una fiesta sólo para skaters”, me dijo. Yo soy una de las personas más torpes del mundo y la sola idea de imaginarme encima de una de esas tablas con ruedecillas ya me marea. De todos modos, me temo que era una mentira piadosa, que no era una fiesta “sólo para skaters”, sino más bien para tíos que molan. Da igual, yo ya estoy hecho a los desplantes sociales, a la vida de ermitaño, a tener como único compañero de viaje a mi acné. Bueno, me estoy poniendo pelín melodramático, ¡sólo me falta que me empiece a temblar la barbilla! En fin, el caso es que el sábado me fui, como de costumbre, al cine solo y me senté en la fila 8 para ver esta película que, aunque al principio me resultó de lo más marciana e inverosímil, poco a poco fue tomando cuerpo, sentido y también cierta belleza.

El prota, Lars Lindstrom (qué nombre tan chulo, ¿no?), es un tipo con serios problemas afectivos debido a que se ha criado sin recibir cariño, casi a solas, con un padre deprimido por la muerte de su mujer (ella muere al dar a luz a Lars). Estos factores se nos van dando a conocer durante la peli y son los que nos permiten ir comprendiendo la rareza del personaje, ¡que ni siquiera soporta el contacto humano!

Al principio, si os sois sincero, el prota me parecía un pelín retrasado. Vamos que no entendía la psicología del personaje ni de coña. Pero lo bueno es que la fui comprendiendo a medida que avanzaba la cinta y todo fue cobrando coherencia.

Bien, pues tenemos a este tipo raro de la leche viviendo en un pequeño pueblo. Vale, ¿y..? Pues que la gente le presiona para que tenga novia, para que sea un tipo normal, vamos (igualito que hacen las Chicas de oro conmigo). Él, aterrado, ante su incapacidad de actuar como la gente espera de él (por ejemplo: hay una chica del trabajo que le va detrás y el tipo sale pitando cada vez que la ve), se busca unas gafas de sol que le protejan. Lo de las gafas de sol es un decir, una paridilla mía, una metáfora de esas. No sé, normalmente la gente se siente protegida cuando se pone las gafas de sol. Es como si, de repente, fueras de incógnito y nadie te pudiera reconocer o alguna chorrada parecida. En fin, este tipo se busca su propia protección: una muñeca hiperrealista de tamaño humano a la que lleva a todas partes y a la que presenta como su novia Bianca.

Su hermano y la mujer de éste, alucinados, acompañan a Lars a la doctora del pueblecillo, quien resulta que también es psiquiatra (una mujer muy completa, las cosas como son). Ésta les dice que deben seguirle el rollo, actuar como si Bianca fuera de verdad ya que si Lars actúa así es porque necesita hacerlo. Ésta es la clave de todo lo que sucederá en el film. No es una peli que nos sorprenda ya que sabemos qué va a ocurrir pero sí tiene mucha gracia cómo ocurren las cosas. Sabemos cómo va a ser la evolución del protagonista pero lo mejor de la cinta es cómo el resto del pueblo le ayuda a evolucionar.

El hermano de Lars es quizás el personaje más creíble del pueblo ya que es el único que opone cierta resistencia a entrar al trapo en el juego. Sin embargo, para mí, la gracia de la historia está precisamente en cómo todo el pueblo se une y se lanza de cabeza a la piscina. Esta parte del film es, sin duda, la más hilarante y tierna. Si desaparezco, buscadme en ese pueblecillo en el que la gente está deseando poner algo de imaginación en sus vidas.

Bueno, ya no voy a contar más porque creo que vale la pena pasar un buen rato con esta peli que tiene momentos cómicos y, sobre todo, momentos de gran ternura con unos personajes que se van volviendo menos marcianos y más personas a medida que avanza la peli.



Resumiendo: Es interesante cómo se desarrolla la historia, sobre todo, las reacciones de la gente del pueblo. Sin embargo, las situaciones se estiran demasiado y se podrían aligerar muchas partes, ya que son previsibles y se hacen pelín pesadas. Yo me quedo con la sensación de que se le podría haber sacado más punta a la historia. En general, el abanico de personajes, sin desperdicio, tiene bastante gracia pero hay alguno que me pone pelín de los nervios. ¡Como la chica de la oficina que se comporta como si tuviera 12 años! De tan exagerados algunos rozan la oligofrenia.

Supongo que debido a las horas que he pasado escuchando las charlas de las Chicas de oro (mi madre y su troupe), me he dado cuenta de que la vida es, sobre todo, ABURRIDA. Por ello, creo que, en el fondo, todos estamos deseando poner un toque de color, de fantasía, de locura en nuestras vidas y eso es lo que pasa en esta historia.

Lars y una chica de verdad (2007)
Dirección: Craig Gillespie
Guión: Nancy Oliver

Panchitos y galletitas para el ganador (II)

Pues voy con otro lanzamiento de pistas sobre una de esas pelis que me han marcado antes y durante el acné.
  1. A mamá le encantan los huevos. ¡Ah, y también el repartidor!
  2. A la pareja de malos les vuelven locos los pies. Sí, en concreto, ¡chuparse los pies mutuamente!
  3. Dato croqueto: esta divina película se rodó en los años setenta.
  4. La secuencia de los autoestopistas es divertida de verdad. A la prota de esta película le gusta bastante cachondearse de ellos. Ella es así, divina.
  5. Alguien recibe un paquetito sorpresa. ¡Uff, esto me huele muy pero que muy mal!
  6. Baltimore es la ciudad donde reside la personita más inmunda.

¡ENHORABUENA, JESSE! Sí, la peli que se escondía tras las pistillas chorras era la gamberrísima "PINK FLAMINGOS" de John Waters (tito John para Jesse).

12 mayo, 2008

MIL AÑOS DE ORACIÓN






De muñecas rusas, silencios y mentiras

Ésta es una película poco habitual, de ésas que van despacito. El ritmo es pausado, como un paseo por el parque. En esta peli llueven las metáforas. Los objetos, los detalles van cobrando significado y así redondean una historia intimista enredada en mentiras y silencios.

Es un estupendo retrato de personajes, de personajes que son desconocidos entre ellos. De personajes que reflejan la mentira, la ficción en que cada uno se encierra. Porque en este film todo el mundo miente. Sobre todo se mienten y se engañan a ellos mismos.

Sinopsis: Un padre chino (Sr. Shi) viaja a Estados Unidos donde vive su hija, a la que hace mucho que no ve, pues ésta se ha divorciado y él quiere intentar ayudarla a recuperarse. Sin embargo, este padre y esta hija son un par de desconocidos. Están separados por un muro (como muestra la foto). Supongo que como muchos, claro. El padre intenta descubrir quién es realmente su hija, qué es lo que le sucede, ahondar en su silencio, en esa vida desangelada. Intenta ver qué hay dentro de ella, como si se tratara de una muñeca rusa de esas que esconden un montón de muñecas más pequeñas dentro. Sin embargo, no sólo ella esconde secretos, también el padre y el resto de personajes secundarios.

En esta pequeña historia los detalles, los gestos sutiles, casi escondidos, cobran significado con una belleza particular. Una belleza calmada, triste y muy contenida.

Es un acercamiento a dos culturas muy distintas, la china y la norteamericana. En este contraste, se encierra una bella reflexión sobre el lenguaje. Sobre el idioma en que uno puede expresar los sentimientos. La hija no es capaz de expresar sentimientos en su idioma materno pues la cultura china es de contención, de pausa, de silencio y, en este caso, de incomunicación. Una preciosa reflexión sobre el lenguaje y sus implicaciones emocionales.

El protagonista, Sr. Shi, observa perplejo una sociedad liberal en la que, en realidad, impera la más absoluta soledad. Una mirada curiosa sobre el mundo norteamericano, sobre el mundo occidental lleno de objetos y, paradójicamente, lleno de vacío, de soledad. Por cierto, Henry O. hace una interpretación estupenda. Este tipo me ha encantado.

Hay ciertas secuencias deliciosas con un tono cómico muy particular y sutil. Por ejemplo: la conversación del Sr. Shi con dos mormones o la visita a una tienda de antigüedades, cuyo vendedor no tiene desperdicio.

Esta es una película para detenerse en los detalles, para reposar nuestra mirada nerviosa y degustar cada plano, cada gesto, cada silencio.

Por cierto, en mi próxima sesión con mi psiquiatra le voy a soltar cada cinco minutos que el agua fría es mala para el estómago (si no sabéis de qué va esto, ¡ved la peli!). ¡Jo, si es que me aburro un montón con él! Ya no se me ocurren más chorradas que contarle, lo del michelín gigante que me persigue ya lo tengo muy explotado.

En fin, supongo que, siempre según mi psiquiatra gordo, sigo evolucionando. Le dice a mi madre que evoluciono despacio pero adecuadamente, como el ritmo de esta peli, lento, como un paseo por el parque, pero lleno de belleza y sentido.

Mil años de oración (2007)
Dirección: Wayne Wang
Guión: Yiyun Li

06 mayo, 2008

Panchitos y galletitas para el ganador (I)

Hoy tengo un día siniestro y quiero animarme pensando en pelis que den sentido a mi vida (penosilla de verdad) de adolescente rarito.
Así que se me ha ocurrido un jueguecillo. Voy a poner una pista cada día hasta que alguien adivine la peli. Luego pasaré a otra peli, de esas que han marcado mi vida antes y durante el acné.
Por supuesto, el ganador o ganadora tendrá mi admiración eterna y galletitas y panchitos recién sacados de la bolsa (no como los que suelo poner que están pochos y revenidos).
Lanzamiento de pistas:
  1. El chaval que aparece en esta gran película lleva un corte de pelo estilo casco y un jersey con un dibujo de un cohete.
  2. Pista en forma de chaparrón de elementos clave: radio, pasillos y coche oruga.
  3. Dos hermanitas muy dulces te invitan a jugar con ellas para siempre. ¡Qué majas!
  4. Lanzamiento de datos croquetos: Basada en un libro de S. King; un doblaje que ha dado mucho que hablar; el bueno de John Alcott se encargó de la fotografía del film.
  5. Último chaparrón de elementos clave (éste es el definitivo): laberinto, hacha y máquina de escribir.

¡Al fin puedo abrir la bolsa de panchitos! La peli que se escondía detrás de las pistas tontorronas era "El resplandor" del gran Stanley Kubrick.

El ganador es: REDRUM.

Bueno, amigo Redrum, ya puedes sentarte y saborear tu premio. Sí, en el sofá azul. Venga, siéntate. No te preocupes, hombre, que el gato no araña. ¡Está disecado! Pues no entiendo por qué te da grima... ¡Siéntate de una vez, Redrum!

IRON MAN


Sólo soportable para androides de acero inoxidables u otras aleaciones, de esas que aguantan lo que les eches. Si eres un tipo de carne y hueso o un tipo de hueso y acné (como es mi caso): ¡AUTOPROPÚLSATE MUY LEJOS DE IRON MAN!

Mi amigo, el guaperas, me obligó a ver esta peli porque sale su pecosa favorita y os aseguro que mi acné estuvo a punto de desaparecer por el tedio y la desesperación pero no cayó esa breva, claro.

Iron Man (2008)
Dirección: Jon Favreau
Guión: Mark Fergus & Hawk Ostby
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