Un marciano con gafas de sol
Mi amigo, el guaperas, no quiso acompañarme al cine porque le habían invitado a una fiesta. “Tío, es que es una fiesta sólo para skaters”, me dijo. Yo soy una de las personas más torpes del mundo y la sola idea de imaginarme encima de una de esas tablas con ruedecillas ya me marea. De todos modos, me temo que era una mentira piadosa, que no era una fiesta “sólo para skaters”, sino más bien para tíos que molan. Da igual, yo ya estoy hecho a los desplantes sociales, a la vida de ermitaño, a tener como único compañero de viaje a mi acné. Bueno, me estoy poniendo pelín melodramático, ¡sólo me falta que me empiece a temblar la barbilla! En fin, el caso es que el sábado me fui, como de costumbre, al cine solo y me senté en la fila 8 para ver esta película que, aunque al principio me resultó de lo más marciana e inverosímil, poco a poco fue tomando cuerpo, sentido y también cierta belleza.
El prota, Lars Lindstrom (qué nombre tan chulo, ¿no?), es un tipo con serios problemas afectivos debido a que se ha criado sin recibir cariño, casi a solas, con un padre deprimido por la muerte de su mujer (ella muere al dar a luz a Lars). Estos factores se nos van dando a conocer durante la peli y son los que nos permiten ir comprendiendo la rareza del personaje, ¡que ni siquiera soporta el contacto humano!
Al principio, si os sois sincero, el prota me parecía un pelín retrasado. Vamos que no entendía la psicología del personaje ni de coña. Pero lo bueno es que la fui comprendiendo a medida que avanzaba la cinta y todo fue cobrando coherencia.
Bien, pues tenemos a este tipo raro de la leche viviendo en un pequeño pueblo. Vale, ¿y..? Pues que la gente le presiona para que tenga novia, para que sea un tipo normal, vamos (igualito que hacen las Chicas de oro conmigo). Él, aterrado, ante su incapacidad de actuar como la gente espera de él (por ejemplo: hay una chica del trabajo que le va detrás y el tipo sale pitando cada vez que la ve), se busca unas gafas de sol que le protejan. Lo de las gafas de sol es un decir, una paridilla mía, una metáfora de esas. No sé, normalmente la gente se siente protegida cuando se pone las gafas de sol. Es como si, de repente, fueras de incógnito y nadie te pudiera reconocer o alguna chorrada parecida. En fin, este tipo se busca su propia protección: una muñeca hiperrealista de tamaño humano a la que lleva a todas partes y a la que presenta como su novia Bianca.
Su hermano y la mujer de éste, alucinados, acompañan a Lars a la doctora del pueblecillo, quien resulta que también es psiquiatra (una mujer muy completa, las cosas como son). Ésta les dice que deben seguirle el rollo, actuar como si Bianca fuera de verdad ya que si Lars actúa así es porque necesita hacerlo. Ésta es la clave de todo lo que sucederá en el film. No es una peli que nos sorprenda ya que sabemos qué va a ocurrir pero sí tiene mucha gracia cómo ocurren las cosas. Sabemos cómo va a ser la evolución del protagonista pero lo mejor de la cinta es cómo el resto del pueblo le ayuda a evolucionar.
El hermano de Lars es quizás el personaje más creíble del pueblo ya que es el único que opone cierta resistencia a entrar al trapo en el juego. Sin embargo, para mí, la gracia de la historia está precisamente en cómo todo el pueblo se une y se lanza de cabeza a la piscina. Esta parte del film es, sin duda, la más hilarante y tierna. Si desaparezco, buscadme en ese pueblecillo en el que la gente está deseando poner algo de imaginación en sus vidas.
Bueno, ya no voy a contar más porque creo que vale la pena pasar un buen rato con esta peli que tiene momentos cómicos y, sobre todo, momentos de gran ternura con unos personajes que se van volviendo menos marcianos y más personas a medida que avanza la peli.
El prota, Lars Lindstrom (qué nombre tan chulo, ¿no?), es un tipo con serios problemas afectivos debido a que se ha criado sin recibir cariño, casi a solas, con un padre deprimido por la muerte de su mujer (ella muere al dar a luz a Lars). Estos factores se nos van dando a conocer durante la peli y son los que nos permiten ir comprendiendo la rareza del personaje, ¡que ni siquiera soporta el contacto humano!
Al principio, si os sois sincero, el prota me parecía un pelín retrasado. Vamos que no entendía la psicología del personaje ni de coña. Pero lo bueno es que la fui comprendiendo a medida que avanzaba la cinta y todo fue cobrando coherencia.
Bien, pues tenemos a este tipo raro de la leche viviendo en un pequeño pueblo. Vale, ¿y..? Pues que la gente le presiona para que tenga novia, para que sea un tipo normal, vamos (igualito que hacen las Chicas de oro conmigo). Él, aterrado, ante su incapacidad de actuar como la gente espera de él (por ejemplo: hay una chica del trabajo que le va detrás y el tipo sale pitando cada vez que la ve), se busca unas gafas de sol que le protejan. Lo de las gafas de sol es un decir, una paridilla mía, una metáfora de esas. No sé, normalmente la gente se siente protegida cuando se pone las gafas de sol. Es como si, de repente, fueras de incógnito y nadie te pudiera reconocer o alguna chorrada parecida. En fin, este tipo se busca su propia protección: una muñeca hiperrealista de tamaño humano a la que lleva a todas partes y a la que presenta como su novia Bianca.
Su hermano y la mujer de éste, alucinados, acompañan a Lars a la doctora del pueblecillo, quien resulta que también es psiquiatra (una mujer muy completa, las cosas como son). Ésta les dice que deben seguirle el rollo, actuar como si Bianca fuera de verdad ya que si Lars actúa así es porque necesita hacerlo. Ésta es la clave de todo lo que sucederá en el film. No es una peli que nos sorprenda ya que sabemos qué va a ocurrir pero sí tiene mucha gracia cómo ocurren las cosas. Sabemos cómo va a ser la evolución del protagonista pero lo mejor de la cinta es cómo el resto del pueblo le ayuda a evolucionar.
El hermano de Lars es quizás el personaje más creíble del pueblo ya que es el único que opone cierta resistencia a entrar al trapo en el juego. Sin embargo, para mí, la gracia de la historia está precisamente en cómo todo el pueblo se une y se lanza de cabeza a la piscina. Esta parte del film es, sin duda, la más hilarante y tierna. Si desaparezco, buscadme en ese pueblecillo en el que la gente está deseando poner algo de imaginación en sus vidas.
Bueno, ya no voy a contar más porque creo que vale la pena pasar un buen rato con esta peli que tiene momentos cómicos y, sobre todo, momentos de gran ternura con unos personajes que se van volviendo menos marcianos y más personas a medida que avanza la peli.
Resumiendo: Es interesante cómo se desarrolla la historia, sobre todo, las reacciones de la gente del pueblo. Sin embargo, las situaciones se estiran demasiado y se podrían aligerar muchas partes, ya que son previsibles y se hacen pelín pesadas. Yo me quedo con la sensación de que se le podría haber sacado más punta a la historia. En general, el abanico de personajes, sin desperdicio, tiene bastante gracia pero hay alguno que me pone pelín de los nervios. ¡Como la chica de la oficina que se comporta como si tuviera 12 años! De tan exagerados algunos rozan la oligofrenia.
Supongo que debido a las horas que he pasado escuchando las charlas de las Chicas de oro (mi madre y su troupe), me he dado cuenta de que la vida es, sobre todo, ABURRIDA. Por ello, creo que, en el fondo, todos estamos deseando poner un toque de color, de fantasía, de locura en nuestras vidas y eso es lo que pasa en esta historia.
Lars y una chica de verdad (2007)
Dirección: Craig Gillespie
Guión: Nancy Oliver
Supongo que debido a las horas que he pasado escuchando las charlas de las Chicas de oro (mi madre y su troupe), me he dado cuenta de que la vida es, sobre todo, ABURRIDA. Por ello, creo que, en el fondo, todos estamos deseando poner un toque de color, de fantasía, de locura en nuestras vidas y eso es lo que pasa en esta historia.
Lars y una chica de verdad (2007)
Dirección: Craig Gillespie
Guión: Nancy Oliver
