¡ENHORABUENA, MEDUSA! Sí, se trata de "La parada de los monstruos" (Freaks) del interesantísimo Tod Browning.
Acabo de sacar las galletitas del horno. Uy, no sé qué hacía Nosfe ahí dentro... Bueno, sólo está pelín chamuscado.
¿El mundo real es demasiado hostil? Mejor protégete en la fila 8. Sí, ser cinéfago te convierte a menudo en coprófago pero nunca hay hachazos de por medio.
13 junio, 2008
Panchitos y galletitas (V)
A ver quién sabe de qué peli se trata. (Ah, es la favorita de Nosfe)
09 junio, 2008
Panchitos y galletitas (IV)
¡CUIDADÍN, LANZAMIENTO DE PISTAS!
- Una alumna nueva llega a clase. Parece pelín repelentilla, la verdad. ¡Incluso se atreve a corregir a la profe de francés!
- Querida Pauline, ¿qué te parece si nos montamos nuestro propio mundo? ¡La realidad es tan gris!
- Una historia llena de fantasía basada en hechos reales.
- En nuestro mundo imaginario seremos Gina y Deborah. Dejemos lo de Pauline y Juliet para el mundo real, ése tan tristón.
- Querida Pauline, tu madre se está convirtiendo en un verdadero fastidio. Hay que quitarla de en medio.
¡Enhorabuena, EDEL! Ahora mismo abro la bolsa de panchitos y quito todos los revenidos y pochos que hay por aquí. Por cierto, EDEL, no te sientes muy cerca de Nosfe.
La película oculta tras las pistas penosillas era: "Criaturas celestiales" (1994) de Peter Jackson. Una peli que a Nosfe y a mí nos encanta. A él porque la imaginación es lo único que le queda, al pobre, y a mí porque son un par de jovencillas muy pero que muy raritas.
03 junio, 2008
Antes que el diablo sepa que has muerto
Escapando del yoga, me doy contra un bordillo
Este fin de semana ha sido uno de los más largos de mi vida. Mi madre ha organizado un retiro espiritual en casa. ¿La imagen de 8 sexagenarias haciendo “ommm” en el comedor en posición “flor de loto” envueltas por una espesa nubecilla de incienso es bastante gráfica? Para completar el cuadro, el retiro místico éste ha ido acompañado de una dieta de desintoxicación a base de apio y algas, que yo he tenido que seguir sin rechistar para evitar oír las teorías o delirios de las Chicas de oro sobre nutrición y ACNÉ (aprovechan cualquier oportunidad para sacar este doloroso tema).
Total que el sábado por la noche, ante la amenaza fantasma de tener que hacer 8 masajes tibetanos, huí despavorido sin rumbo fijo. No tenía plan, como es habitual, así que pensé en ir al lugar donde mejor me siento y que, además, era una alternativa genial para escapar de tanto misticismo y parche de estrógenos. Pues bien, sintiéndome un pelín piltrafilla debido a la falta de proteínas y, sobre todo, a la falta de plan para un sábado por la noche, fui a ver “Antes que el diablo sepa que has muerto”. El estómago me rugía como un gato obeso en celo (sí, he dicho rugir y no maullar porque los gatos obesos rugen ¡Ya vale con el rollo de que los adolescentes tenemos un léxico penoso!) cuando las luces de la sala se apagaron. Sin embargo, a los pocos minutos ya me había olvidado de mi hambre atroz.
Sinopsis: Dos hermanos, pelín cortos de pasta, planean el atraco perfecto. Como no podría ser de otra forma, todo lo que podía salir mal, sale mal. Pero siempre se puede ir a peor y en esta historia, desde luego, todo va a peor.
Personajes desgraciados, atormentados, en busca de una salida desesperada que acaba convirtiéndose en la perdición más absoluta. Este tipo de películas son para mí las más interesantes porque a mí no me dicen demasiado los triunfadores y la gente a la que todo le sale bien. Eso me suena a mentira, a ciencia ficción y ésta peli, desde luego, es tan real y contundente que incluso te duele.
La historia no se nos cuenta de forma lineal sino que vamos recibiendo la información fragmentada y desde diversos puntos de vista. A través de flashbacks vamos conociendo a los personajes y sus vidas. A mí la verdad es que este tipo de guiones me impresionan bastante porque los veo como una filigrana (yo soy muy impresionable, todo hay que decirlo). Sin embargo, me pregunto si la historia realmente necesita una estructura así. ¿No hubiera funcionado igual de un modo lineal? ¿No habría tenido más carga dramática? No sé, yo sólo soy un adolescente, pero me da la impresión que a veces las motivaciones de los personajes y la empatía se diluyen un poco debido a que no tenemos suficiente información para comprender al personaje y por ello implicarnos más. De todos modos, la historia va ganando tensión dramática y se va construyendo con fuerza sin darnos un respiro puesto que se convierte en una tragedia shakesperiana, de esas en que uno no necesita enemigos mientras tenga familia. ¡Ay, la familia! ¡Ay, los celos! Los temas fundamentales de los grandes clásicos de la literatura aparecen con total dureza, sin adulterar.
Ésta es una de esas pelis sólidas y contundentes como un bordillo, sin fisuras. El guión es estupendo, aunque, como he dicho, su propia complejidad hace que la construcción de los personajes sea más lenta que en una historia lineal y por ello, quizás, su psicología es menos comprensible y uno empieza a llenar las lagunas de información que necesita. Quizás la motivación de Andy (el hermano mayor) queda pelín floja hasta bastante avanzada la cinta. Para poner alguna pega, el personaje de Marisa Tomei me parece poco conseguido. Decorativo y aparente, sin fondo. Pero, como he dicho, es sólo por poner alguna pega.
No quiero revelar nada sobre cómo evoluciona la trama porque creo que uno tiene que dejarse llevar y meterse en la espiral hacia la perdición en la que caen los personajes.
Este fin de semana ha sido uno de los más largos de mi vida. Mi madre ha organizado un retiro espiritual en casa. ¿La imagen de 8 sexagenarias haciendo “ommm” en el comedor en posición “flor de loto” envueltas por una espesa nubecilla de incienso es bastante gráfica? Para completar el cuadro, el retiro místico éste ha ido acompañado de una dieta de desintoxicación a base de apio y algas, que yo he tenido que seguir sin rechistar para evitar oír las teorías o delirios de las Chicas de oro sobre nutrición y ACNÉ (aprovechan cualquier oportunidad para sacar este doloroso tema).
Total que el sábado por la noche, ante la amenaza fantasma de tener que hacer 8 masajes tibetanos, huí despavorido sin rumbo fijo. No tenía plan, como es habitual, así que pensé en ir al lugar donde mejor me siento y que, además, era una alternativa genial para escapar de tanto misticismo y parche de estrógenos. Pues bien, sintiéndome un pelín piltrafilla debido a la falta de proteínas y, sobre todo, a la falta de plan para un sábado por la noche, fui a ver “Antes que el diablo sepa que has muerto”. El estómago me rugía como un gato obeso en celo (sí, he dicho rugir y no maullar porque los gatos obesos rugen ¡Ya vale con el rollo de que los adolescentes tenemos un léxico penoso!) cuando las luces de la sala se apagaron. Sin embargo, a los pocos minutos ya me había olvidado de mi hambre atroz.
Sinopsis: Dos hermanos, pelín cortos de pasta, planean el atraco perfecto. Como no podría ser de otra forma, todo lo que podía salir mal, sale mal. Pero siempre se puede ir a peor y en esta historia, desde luego, todo va a peor.
Personajes desgraciados, atormentados, en busca de una salida desesperada que acaba convirtiéndose en la perdición más absoluta. Este tipo de películas son para mí las más interesantes porque a mí no me dicen demasiado los triunfadores y la gente a la que todo le sale bien. Eso me suena a mentira, a ciencia ficción y ésta peli, desde luego, es tan real y contundente que incluso te duele.
La historia no se nos cuenta de forma lineal sino que vamos recibiendo la información fragmentada y desde diversos puntos de vista. A través de flashbacks vamos conociendo a los personajes y sus vidas. A mí la verdad es que este tipo de guiones me impresionan bastante porque los veo como una filigrana (yo soy muy impresionable, todo hay que decirlo). Sin embargo, me pregunto si la historia realmente necesita una estructura así. ¿No hubiera funcionado igual de un modo lineal? ¿No habría tenido más carga dramática? No sé, yo sólo soy un adolescente, pero me da la impresión que a veces las motivaciones de los personajes y la empatía se diluyen un poco debido a que no tenemos suficiente información para comprender al personaje y por ello implicarnos más. De todos modos, la historia va ganando tensión dramática y se va construyendo con fuerza sin darnos un respiro puesto que se convierte en una tragedia shakesperiana, de esas en que uno no necesita enemigos mientras tenga familia. ¡Ay, la familia! ¡Ay, los celos! Los temas fundamentales de los grandes clásicos de la literatura aparecen con total dureza, sin adulterar.
Ésta es una de esas pelis sólidas y contundentes como un bordillo, sin fisuras. El guión es estupendo, aunque, como he dicho, su propia complejidad hace que la construcción de los personajes sea más lenta que en una historia lineal y por ello, quizás, su psicología es menos comprensible y uno empieza a llenar las lagunas de información que necesita. Quizás la motivación de Andy (el hermano mayor) queda pelín floja hasta bastante avanzada la cinta. Para poner alguna pega, el personaje de Marisa Tomei me parece poco conseguido. Decorativo y aparente, sin fondo. Pero, como he dicho, es sólo por poner alguna pega.
No quiero revelar nada sobre cómo evoluciona la trama porque creo que uno tiene que dejarse llevar y meterse en la espiral hacia la perdición en la que caen los personajes.
Resumiendo: Un guión estupendo y una interpretación brillante. Una gran película. Hay que verla, he dicho.
Por cierto, sólo cuando ya llevaba un buen rato andando de vuelta a casa me di cuenta de que mi estómago aullaba como un hombre lobo. Sí, yo seguía metido en la peli hasta aquel momento y, aunque iba caminando por la calle, en mi cabeza seguían moviéndose esos personajes que se hunden en el lodo. Me tomé un kebab para sedar al pequeño hombre lobo y seguí mi camino hacia casa sin pensar ni por un milisegundo en la estampa psicotrópica con las Chicas de oro que me esperaba, sólo recordando flashes de esa estupenda y feroz historia que acababa de ver.
“Antes que el diablo sepa que has muerto” (2007)
Dirección: Sydney Lumet
Guión: Kelly Masterson
31 mayo, 2008
La niebla
UN GATO DISECADO Y BASTANTE TOFU
Cuando tenía 5 años mi padre se piró de casa. Fue un viernes por la tarde. Me dio un beso en la frente y me guiñó un ojo. Por aquel entonces yo no sabía que aquel iba a ser el último beso en la frente que me iba a dar mi padre, claro. El caso es que una semana después de la huída de mi padre, mi gato Nosferatu estiró la pata. Mi madre intentó por todos los medio desengancharme del cadáver de Nosfe, pero no había forma. Así que la pobre mujer (ex niña prodigio y pelín tocada de la cabeza, todo hay que decirlo) optó por disecarlo para que yo pudiera tenerlo conmigo como un peluche (lo sé, da pelín de grima). Sí, Nosfe es el gato que está al lado del sofá azul. Así que no os preocupéis, es muy improbable que os arañe. Ahora, como ya soy un chaval mayor, le llamo “gato”, para hacerme el maduro y todo eso. Bueno, pues está claro que yo no me aferraba sólo a un gato muerto. Yo no quería desprenderme de mi gato porque no quería dejar atrás la vida que había tenido con él. Es decir, mi gato muerto simbolizaba también la pérdida de mi padre, era un símbolo de mi vida hasta aquel momento. Una vida que yo creía que se estaba desmoronando y por eso me agarraba al pobre Nosfe, al borde de la descomposición, como a un salvavidas.
En fin, un rollo psicológico bastante obvio, ¿no? Bien, pues en “La niebla” hay una segunda lectura también muy obvia, la crítica político-social, y es la parte que, en realidad, tiene más peso ya que de otra forma no encerrarían a los personajes en un supermercado durante casi toda la peli.
Sin embargo, al ser el McGuffin, es decir la excusa sobre la que se monta la historia (en este caso: la niebla que oculta algo siniestro), tan espectacular pues queda pelín metida con calzador y forzada toda la crítica panfletaria. No sé, demasiado obvia para mi gusto. En fin, que el gato disecado de la peli es tan bestia que, en mi opinión, hay situaciones muy forzadas que chirrían un montón.
Sinopsis va sinopsis viene: Después de una fortísima tormenta, un pueblo de Maine se ve cubierto por una extraña niebla que esconde algo en su interior. Unas 50 personas (aviso: no se me da muy bien esto de hacer estimaciones), entre ellas el prota con su hijo de unos 10 años, optan por quedarse en el supermercado tras la entrada de un tipo ensangrentado alertando de que hay algo siniestro oculto en la niebla.
La historia para los amantes del terror empieza bien. Sin duda, es una buena situación de arranque. Pero debo decir que el principio de la peli con el matrimonio (que de tan enamorado y perfecto da ganitas de vomitar) y el niño mirando los destrozos causados por la tormenta como si no hubiera pasado nada ya me fastidió un pelín, aunque me dije: “bueno, tranquilo, es el principio”. Sin embargo, las reacciones inverosímiles se sucedieron sin tregua durante toda la cinta y eso me fue poniendo de mala leche y alejándome de pasar un rato entretenido.
Voy a citar algunas reacciones que me pusieron pelín frenético: Nadie quiere salir del supermercado para acompañar a una mujer que tiene que volver a casa con sus hijos. Sin embargo, luego 3 personajes están dispuestos a salir para arreglar el generador y meterse en la niebla. ¿Qué pasa? El tipo del supermercado que mete los artículos en las bolsas (el actor que encarnó de forma brillante a Capote en “Infamous”), quien se convierte en uno de los personajes más cuerdos, intenta explicar esto (porque clama al cielo) pero de un modo que no me convence nada. Así mismo, el abogado vecino del prota luego también sale con su séquito.
Por otro lado, volviendo a la secuencia en el almacén del supermercado (cuando quieren arreglar el generador). El hecho de que se desvele tan pronto lo que se esconde en la niebla para mí hace perder intensidad o tensión o lo que sea puesto que no hay nada más inquietante que lo que permanece oculto (el bebé de “La semilla del diablo” es mucho más diabólico a través de los rostros de los que le ven que si Polanski nos lo hubiera mostrado directamente). Por ello creo que se muestra demasiado pronto el pastel. Es una opinión personal, claro, pero es que resulta que éste es mi blog.
Cuando tenía 5 años mi padre se piró de casa. Fue un viernes por la tarde. Me dio un beso en la frente y me guiñó un ojo. Por aquel entonces yo no sabía que aquel iba a ser el último beso en la frente que me iba a dar mi padre, claro. El caso es que una semana después de la huída de mi padre, mi gato Nosferatu estiró la pata. Mi madre intentó por todos los medio desengancharme del cadáver de Nosfe, pero no había forma. Así que la pobre mujer (ex niña prodigio y pelín tocada de la cabeza, todo hay que decirlo) optó por disecarlo para que yo pudiera tenerlo conmigo como un peluche (lo sé, da pelín de grima). Sí, Nosfe es el gato que está al lado del sofá azul. Así que no os preocupéis, es muy improbable que os arañe. Ahora, como ya soy un chaval mayor, le llamo “gato”, para hacerme el maduro y todo eso. Bueno, pues está claro que yo no me aferraba sólo a un gato muerto. Yo no quería desprenderme de mi gato porque no quería dejar atrás la vida que había tenido con él. Es decir, mi gato muerto simbolizaba también la pérdida de mi padre, era un símbolo de mi vida hasta aquel momento. Una vida que yo creía que se estaba desmoronando y por eso me agarraba al pobre Nosfe, al borde de la descomposición, como a un salvavidas.
En fin, un rollo psicológico bastante obvio, ¿no? Bien, pues en “La niebla” hay una segunda lectura también muy obvia, la crítica político-social, y es la parte que, en realidad, tiene más peso ya que de otra forma no encerrarían a los personajes en un supermercado durante casi toda la peli.
Sin embargo, al ser el McGuffin, es decir la excusa sobre la que se monta la historia (en este caso: la niebla que oculta algo siniestro), tan espectacular pues queda pelín metida con calzador y forzada toda la crítica panfletaria. No sé, demasiado obvia para mi gusto. En fin, que el gato disecado de la peli es tan bestia que, en mi opinión, hay situaciones muy forzadas que chirrían un montón.
Sinopsis va sinopsis viene: Después de una fortísima tormenta, un pueblo de Maine se ve cubierto por una extraña niebla que esconde algo en su interior. Unas 50 personas (aviso: no se me da muy bien esto de hacer estimaciones), entre ellas el prota con su hijo de unos 10 años, optan por quedarse en el supermercado tras la entrada de un tipo ensangrentado alertando de que hay algo siniestro oculto en la niebla.
La historia para los amantes del terror empieza bien. Sin duda, es una buena situación de arranque. Pero debo decir que el principio de la peli con el matrimonio (que de tan enamorado y perfecto da ganitas de vomitar) y el niño mirando los destrozos causados por la tormenta como si no hubiera pasado nada ya me fastidió un pelín, aunque me dije: “bueno, tranquilo, es el principio”. Sin embargo, las reacciones inverosímiles se sucedieron sin tregua durante toda la cinta y eso me fue poniendo de mala leche y alejándome de pasar un rato entretenido.
Voy a citar algunas reacciones que me pusieron pelín frenético: Nadie quiere salir del supermercado para acompañar a una mujer que tiene que volver a casa con sus hijos. Sin embargo, luego 3 personajes están dispuestos a salir para arreglar el generador y meterse en la niebla. ¿Qué pasa? El tipo del supermercado que mete los artículos en las bolsas (el actor que encarnó de forma brillante a Capote en “Infamous”), quien se convierte en uno de los personajes más cuerdos, intenta explicar esto (porque clama al cielo) pero de un modo que no me convence nada. Así mismo, el abogado vecino del prota luego también sale con su séquito.
Por otro lado, volviendo a la secuencia en el almacén del supermercado (cuando quieren arreglar el generador). El hecho de que se desvele tan pronto lo que se esconde en la niebla para mí hace perder intensidad o tensión o lo que sea puesto que no hay nada más inquietante que lo que permanece oculto (el bebé de “La semilla del diablo” es mucho más diabólico a través de los rostros de los que le ven que si Polanski nos lo hubiera mostrado directamente). Por ello creo que se muestra demasiado pronto el pastel. Es una opinión personal, claro, pero es que resulta que éste es mi blog.
Darabont hace un claro homenaje a “Los pájaros”. Los bichos que están ocultos en la niebla son de varios tipos: algunos parecen pajarracos, otros bichos gigantes, etc. Para todos los gustos, vamos. Y hay secuencias que son de una inspiración clara en la peli de Hitchcok. En una de estas secuencias, siguiendo con las reacciones tontorronas de los personajes, nadie se da cuenta de que la luz atrae a los bichos. Por Dios, ¿es que ninguno de ellos fue boy scout? Bueno, podría seguir con un montón de reacciones que me pusieron histérico pero ¿para qué? Creo que esto es algo bastante característico del género de terror serie B. Sin embargo, a mí me aleja de la historia porque ya no me creo a los personajes, me resultan inverosímiles, y entonces todo me importa una mierda e incluso creo que se merecen que se los coma un aguilucho mutante. En fin, que la empatía es nula, por ello, yo ni me metí en el supermercado ni me metí en la niebla. Lo vi todo de lejos, desde la fila 8.
Es cierto, sin embargo, que los toques gore están bien diseminados y son muy reconfortantes y agradables de ver. Vamos, que se agradece que te salpique un chorrito de sangre de vez en cuando.
Bueno, voy a pasar ya a la segundo lectura: El tema central del film no es la invasión alienígena sino el mal que está dentro de nosotros (en este caso, en una pequeña población de Maine que es como una muestra de la sociedad americana). Ante el temor a lo de fuera, ante el pánico (pongamos a un atentado, a una invasión), todo queda justificado. En fin, está genial que las pelis tengan más contenido del aparente pero aquí es demasiado obvio. Es una crítica a la era del tipo que gobierna en EEUU y que parece que puede hacer todo lo que le dé la gana, respaldándose en la idea de proteger a su país del MAL EXTERIOR.
Este es un tema muy recurrente en la historia del cine y a mí me parece fascinante: “El mal no está fuera sino dentro”. Algunos ejemplos que se me ocurren, así a lo tonto, podrían ser: la genial película “El ángel exterminador” del maestro Buñuel o “El resplandor” de Kubrick (encierra a una familia en un lugar aislado y verás lo que pasa) en una de sus múltiples lecturas o “El bosque”, que también es interesante desde esta prisma.
En mi absurda opinión, las adaptaciones de las obras de King son tan desiguales como el talento de quienes se aventuran a adaptarlo. Así, por ejemplo, el bueno de Kubrick hizo de “El Resplandor” una obra brillante, el irregular De Palma hizo una muy entretenida y sangrienta “Carrie” y este tipo, Darabont, pues ha hecho una decente “Cadena perpetua”, algo raro en “La milla verde” y una peli con sabor serie B pero con un contenido panfletario demasiado obvio y un guión muy mejorable en “La niebla”. No me entusiasma este tipo, Darabont, es pelín sensiblero, y no me parece que tenga un estilo definido (lo cual no siempre es malo, claro). Tendré que estudiar sus próximas pelis igual que mi psiquiatra gordo finge que estudia las chorradas que yo me invento.
Bueno, me tengo que ir a cenar tofu con las Chicas de oro. Odio el tofu, aunque es un odio tonto porque es como odiar LA NADA. Ah, sobre la peli sólo diré una cosa más: El final, que no es el original de King, creo que es la parte más coherente e impactante. Mientras que la mayor parte del film es tofu rebozado de distintas formas (mejor ni mencionar la ridiculilla explicación de los hechos), el final tiene un sabor propio y contundente.
La niebla (2007)
Dirección: Frank Darabont
Guión: Darabont se lo come y se lo guisa (basado en el relato de S. King)
30 mayo, 2008
Panchitos y galletitas para el ganador (III)
Como hoy no tengo planes para salir (oh, vaya, qué novedad), voy a hacer otro lanzamiento de pistillas chorras. Ya sabéis, quien acierte el título de la película tendrá mi admiración eterna, panchitos y galletitas y un sitio preferente en el sofá azul (junto al gato disecado)
- Dato muy croqueto para empezar: Esta peli es de 2003.
- Es un día normal en el instituto. "Eh, tío, ¿qué tal?", dice un chaval y otro, de flequillo rubio oxigenado, le saluda. Luego mira de reojo a una chica que abre su taquilla. Ya sabéis, cosas así, nada especial. Parece un día como cualquier otro.
¡Enhorabuena, Dix!
Dix, campeón, puedes tumbarte en el sofá azul y poner los pies sobre el gato disecado.
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