02 julio, 2008

Panchitos y galletitas (VIII)

¡Cuidadín, nuevo LANZAMIENTO DE PISTAS a discreción!

NOVEDAD: Habrá bizcocho (sin chocolate, por el tema del acné) para el ganador o ganadora. Además, claro, del premio Agatha Christie que concede Nosfe.

¿Qué peli se oculta, acurrucadita y hecha un ovillo, tras las pistas chorras?
  1. Basada en una novela gótica.
  2. La protagonista se va haciendo pequeña a medida que avanza el film. ¡La pobre no tiene ni nombre de pila!
  3. El personaje masculino principal es un tipo atormentado que esconde un secreto (un personaje muy similar al Edward Rochester de "Jane Eyre").

¡ENHORABUENA DE NUEVO, TIFF! Nosfe y yo estamos a tus pies, campeona. (Nosfe literalmente porque lo estás pisando...)

La peli que estaba acurrucada tras las pistas era "REBECCA" de D. Alfred Hitchcock. Un film que nunca, nunca me canso de ver.

Tiff: Tenía muchas pistas sobre la inquietante ama de llaves (qué personaje), pero las cambio por un estupendo bizcocho y un masaje en las pies que te va a dar D. Nosfe (dice que ya puestos...)

29 junio, 2008

Pasaje a la India (Tarde en la filmo)

La India, mis genes británicos y unos pies que no llegan al suelo

El domingo estaba un poco triste porque mi amigo, el guaperas, se ha largado a Inglaterra dos meses, con lo cual mi reducido círculo de amistades ya llega a un nivel de ridiculez preocupante. Me habría encantado largarme con él, dejar a las Chicas de oro y mi absurdo trabajo paranormal. Pero resulta que mi padre es inglés y yo tengo familia, claro, por esos lares lo que me deja sin coartada para apuntarme a uno de esos estupendos cursos de verano en el extranjero en los que no haces otra cosa aparte de ligar (según mi amigo el guaperas, claro). Por cierto, mi familia inglesa es realmente excéntrica. Sólo les he visto 4 ó 5 veces en toda mi vida porque, desde que mi padre se largó, digamos que las relaciones se han enfriado, pero es gente muy pero que muy peculiar (son un poco "Little Britain", vamos).

El caso es que mi madre da por hecho que yo llevo el idioma inglés en la sangre y no está dispuesta a mandarme de excursión un par de meses. Total, que estaba yo fastidiado, así como pocho, con este tema y decidí irme a la filmo a ver, precisamente, una peli inglesa que versaba, entre otras muchas cosas, sobre el carácter británico (del que se supone que yo habré heredado un tanto por ciento aún por determinar).

En la filmo nunca me siento solo, porque está lleno de gente solitaria. Eché un vistazo rápido y me dirigí a la fila 8. Quedaba un asiento libre al lado de una señora que rondaba los 100 años (eso siendo benévolo). Los pies diminutos le colgaban (no le llegaban al suelo, vamos) y a los 5 minutos de película ya estaba roncando como una campeona. No me atreví a darle un codazo por si la desmontaba. Además, el hecho de oírla roncar me garantizaba que seguía con vida, porque lo de tener un fiambre al lado me atraía aún menos (aunque sí es cierto que los cadáveres, al menos, suelen ser silenciosos).

Siempre es interesante revisar la filmografía de David Lean. Quizás mi favorita es “La hija de Ryan”. Sí, ya sé que “Lawrence de Arabia” o “Doctor Zhivago” son la leche, pero a mí me encanta “La hija de Ryan”. En cuanto a “Pasaje a la India” (1984), última peli de Lean, debo decir que disfruté durante los 163 minutos de metraje.

Sinopsis va sinopsis viene: Una joven inglesa, Adela Quested, viaja a la India para ver a su prometido, que es Juez de Paz en la ciudad de Chandrapore, acompañada por la madre de éste, la encantadora Sra. Moore. Ambas se sienten incómodas (pelín “embarrassed”, como diría mi amiga-jefa Maggie) con el comportamiento de los ingleses que viven en la India (se comportan como si fueran los más populares del instituto y no quisieran mezclarse con los que no molan. En este caso los indios, claro). Adela y su futura suegra desean conocer la India real, no la India del club de campo británico. Por esta razón, entablan amistad con un médico indio, Aziz, quien las llevará a visitar las cuevas de Marabar. Durante esta excursión se producirán los hechos que dan un giro inesperado a la trama y que no voy a desvelar porque yo no soy de esos que espachurran las pelis como blandiblue arrojado contra la pared.

Algunos critican la labor como guionista de Lean, pero a mí me parecen muy acertados algunos de los cambios que hizo respecto a la novela homónima de E.M. Forster. Por ejemplo, introducir el elemento sexual en el personaje de Adela Quested. Me parece interesante el despertar de la sexualidad, del instinto de una mujer británica cuya cultura de contención es todo lo contrario a lo carnal y a lo pasional. Lean introduce en ella una inquietud, una fascinación hacia lo desconocido (la pobre, se encuentra en la esfera del sexo imaginario como yo), hacia lo salvaje, por decirlo de algún modo (así se explica la secuencia en que ella se adentra en bici por un sendero en el que encuentra unas esculturas erótico-festivas y luego casi es atacada por unos monos. Todo muy simbólico, ¿no?) . La India despierta en ella el deseo y se convierte en un ser mucho más cercano de lo que cabría esperar en una señorita inglesa de su posición y así, se otorga más profundidad al personaje, y además, resulta más creíble lo que acontecerá durante la película.

El personaje de Adela me recuerda a la Lucy Honeychurch de “Una habitación con vistas” (también de E.M. Forster). Ese personaje se deja llevar por la pasión en Florencia mientras la represión británica (encarnada en la estupenda Maggie Smith) la persigue como el olor a ajo.

Para el personaje femenino protagonista, Adela Quested, se trata de un viaje iniciático en el que descubrirá el deseo y, de algún modo, perderá la inocencia. Se produce pues un cambio en ella a raíz de este viaje y ya no volverá a ser la misma. De hecho, es un viaje que dejará secuelas en todos los personajes principales ya que todos, en mayor o menor grado, sufrirán un cambio en sus vidas después de los acontecimientos que se producen durante la estancia de Adela en la India.


Quizás sea una estupidez mía pero creo que los personajes principales británicos tienen su equivalente en el abanico de personajes indios. Así pues, por ejemplo, Mrs Moore es el personaje místico, es la sabiduría, la sensatez, la intuición, la religiosidad y su equivalente indio es el profesor Godbole (interpretado por Alec Guinness) pues éste es el personaje que también encarna la sabiduría, la calma y la reflexión. Casi cada frase de este personaje es un aforismo. Son de agradecer los sutiles toques cómicos que se introducen en ciertas partes del diálogo pues descargan la contención de los personajes y nos acercan más a ellos. Debo añadir que, aparte de mi compañera de butaca (la bella durmiente de 100 años), al público de la filmo le encantó este personaje y su sutil humor lleno de profundidad.

Siguiendo con los personajes, creo que hay que destacar las presentaciones de los mismos y los encuentros, cómo se conocen entre ellos. Son encuentros llenos de significado y con los que se jugará a lo largo del film. Así pues, los elementos que se introducen o lo que se dice en los diálogos se utiliza a lo largo de la película y tiene una continuidad y utilidad. No sé si me explico, pero el caso es que en las buenas pelis, nada es porque sí, nada es baladí. Si aparece un elemento o se dice algo en un diálogo es porque luego se jugará con eso. Vamos que si se tira un pañuelo es para que alguien lo recoja, hay una intencionalidad, todo está pensado. Por ejemplo, el gemelo del cuello que el Dr. Aziz le presta a Richard Fielding en la secuencia en que se conocen servirá para mostrarnos cómo es el personaje (su disposición, su carácter solícito y atento), a la vez, que la proximidad y el modo de ser de R. Fielding (pues se viste delante de Aziz sin conocerle). Más adelante el mismo objeto servirá para mostrar cómo es la mentalidad británica pues el prometido de Adela, Ronny Heaslop, se fijará en que el Dr. Aziz no lleva el gemelo y lo criticará por ello.

Otro encuentro memorable es el de Mrs Moore y el Dr. Aziz. Una secuencia bella y, a la vez, llena de simbolismo y significado. Ambos se conocen en una mezquita, destacando el carácter religioso y místico de ambos, y desde allí contemplan el Ganges. Él comenta que alguna vez ha visto un cadáver flotando pero que es algo raro porque se los comen los cocodrilos. La secuencia termina con un plano del agua, algo se mueve, probablemente un cocodrilo devorando un cuerpo. Como ya se nos deja intuir, la Sra. Moore realizará su último viaje y su cuerpo irá a parar al agua (casi al final del film). ¿Es una intriga de predestinación? Y yo qué sé, ¡sólo soy un pobre adolescente!



Lo que me gusta de esta peli y, en general, de las buenas pelis es que están repletas de significado. El agua, por ejemplo, es un elemento que fluye durante todo el film, como un hilo conductor que aparece como purificación. Otro elemento que aparece de forma reiterada es la muerte. Está muy presente en el film al igual que está muy presente en la India. Nada más llegar a la India, Adela se sorprende al ver un cadáver en la calle. La cultura inglesa choca también con la india en el tratamiento de la muerte, el carácter británico es esconder, es callar, mientras que el carácter indio saca a la calle la muerte, grita y explota en colores y en olores.

Bueno, voy a dejar ya de divagar sobre esta peli. Creo que me estoy poniendo pesadito y eso es lo peor que puede ser un tipo feúcho como yo.

He visto varias de las adaptaciones de las obras de E.M. Forster en cine, la mayoría del bueno de Ivory, claro, y es un cine que me gusta (será por los genes británicos o porque llevo dentro a una pequeña Mrs Moore). “Maurice”, por ejemplo, siempre me ha parecido un film interesante y con una atmósfera muy particular.

Sin embargo, “Pasaje a la India” es mucho más que un retrato costumbrista, es una muestra de buen hacer. La música (de Maurice Jarre) es preciosa (aunque, en mi absurda opinión, tiene poca presencia), la fotografía es excelente, el guión es bueno, al igual que la interpretación, pero lo importante es que todo se une para conseguir una obra redonda, bella y sólida. Sin disonancias, ni estridencias.

Cuando se acabaron los créditos decidí despertar a la bella durmiente. La verdad es que, por suerte, a los 10 minutos había dejado de oír sus ronquidos porque yo ya me encontraba muy lejos de la filmo, en un lugar llamado Chandrapore con Adela y Mrs Moore, así que no la desperté para fastidiarla. No sé, me pareció lo correcto. Pensé que igual había quedado para tomar el té con sus amigas y no era plan de dejarla durmiendo. Se despertó fresca como una rosa y me dijo: “Una buena película, hijo” y yo asentí, porque pensé que con eso ya estaba todo dicho. Entonces la ayudé a ponerse en pie y salimos juntos de la sala, contentos con lo que habíamos visto.

Pasaje a la India (1984)
Dirección: David Lean
Guión: David Lean

26 junio, 2008

Panchitos y galletitas (VII)

Esto de ser un currante, aunque sea en el lado paranormal, me ha hecho madurar tanto que casi me creo que ya no soy virgen. La autosugestión es un invento estupendo. Ah, hablando de inventos, se me ha ocurrido cambiar un pelín el juego de las pistas.

A VER QUIÉN ADIVINA QUÉ ACTOR O ACTRIZ SE ESCONDE TRAS LAS PISTAS. Sí, a ver quién es tan perspicaz como Agatha Christie (en la foto, claro). Entrañable, ¿no? Bueno, entre entrañable y escalofriante. Tiene un aire a Maggie...

La oferta del masaje en los pies se tambalea porque Nosfe se está deshaciendo (literalmente). Se ve que le hicieron el disecado de oferta. De todos modos, habrá galletitas recién horneadas para el ganador.

  1. Por la mañana maquillaba a una rubia (una de verdad, nada de tintes, ¡eh!) y por la tarde tomaba clases de defensa personal. En aquella peli, tenía de pareja a un actor en paro.
  2. En otra peli, escribía un libro que resultaba ser un gran éxito y el único que no la felicitaba era su mejor amigo. ¡Después de todo lo que ella había hecho por él! ¡Lo que hay que aguantar!
  3. Para completar la pista 1: el actor en paro era Matthew Modine (para mí siempre será Birdy).
  4. Trabajó con John Cusack en una estupenda peli con guión de Charlie Kaufman.
  5. La he visto de hippie, pelín trasnochada, en la última peli de Sean Penn.

¡Enhorabuena, TIFF! Te llevas el premio Agatha Christie, del que te hará entrega Nosfe, y las galletitas recién horneadas.


La actriz que se escondía acurrucada detrás de las pistas era la guapísima CATHERINE KEENER (es mi tipo de mujer... ¡Me tiene loco!).












THE DEAD GIRL






Un cadáver, Maggie y yo





El domingo me fui con Maggie al cine. Sí, con mi jefa inglesa. No creo que sea buena idea lo de mezclar ocio y trabajo pero, como me conoce desde que nací y nos llevamos 47 años, no sentí ningún temor a que me metiera mano durante la peli. Aunque, por mi parte, la idea de ligar con una Mrs Robinson siempre ronda por mi mente calenturienta (¡Son las puñeteras hormonas, no soy yo!). No sé, el caso es que nos fuimos juntos al cine porque nos apetecía. Nos hemos hecho muy amiguetes. Yo le enseño español (misión imposible, la verdad, porque creo que tiene un problema genético) y ella me abre la puerta de lo desconocido (the cellar door, no sé si os suena).

Maggie es una mujer de esas que irradian felicidad (en parte gracias a los “cigarrillos” que se fuma en la trastienda). Se parte el pecho por cualquier parida con una de esas risas sinceras y rotas que se contagian como un virus letal, pero os aseguro que con esta peli no se rió. Ni pizca, vamos. Admitámoslo, “The Dead Girl” no es precisamente la alegría de la huerta.

Esta peli contiene 5 historias en torno a un cadáver. Son 5 cortos totalmente independientes, con presentación-nudo-desenlace (todo muy aristotélico, como tiene que ser, pero en versión abreviada). El eje o punto de unión de las 5 historias es bastante siniestro y, claro, así es igualmente el resultado. Se trata de realismo sucio, sucísimo.

Lo más destacable son las interpretaciones desde la estupenda Toni Collette (nunca olvidaré “La boda de Muriel”) hasta una inusual Brittany Murphy acompañada de Josh Brolin, que me lo encuentro hasta en la sopa (para mí siempre será el hermano mayor de “Los Goonies”, por muchos papelones como el de “No es país para viejos” o el de “American gangster”). Sin embargo, el hecho de que las 5 historias estén absolutamente desvinculadas, que no haya una interrelación más plasmable entre ellas hace que el resultado quede desangelado.

Por otro lado, el ritmo es un poco monótono y la tensión dramática llega a un tope pues, obviamente, sabemos qué ha pasado. Así mismo, el formato de historias independientes con un punto en común tiene su gracia y puede funcionar muy bien (por ejemplo, se me ocurre “Noche en la tierra” de Jim Jarmusch) pero en este film hay algunos personajes con una psicología demasiado compleja como para plasmarla en tan poco espacio de tiempo. Además, el hecho de ver tan poco de los personajes nos hace implicarnos menos e interesarnos menos por la historia pues no se llega a profundizar en las motivaciones de los personajes, en sus antecedentes, en lo que les mueve. Todo queda en una lectura desde lejos de unas situaciones traumáticas, duras, podridas, por decirlo de algún modo.

Pelín más a fondo historia por historia:
“La extraña”
En mi absurda opinión, esta primera historia y la de la mujer del asesino son las 2 más interesantes porque se alejan del estereotipo, de lo ya visto, y porque son personajes inusuales, más complejos y, a su vez, menos comprensibles (en parte, por la limitación del formato escogido). Toni Collette, en el papel de una mujer pelín desequilibrada, encuentra el cadáver de la chica cerca de su casa y el impacto mediático causado por este hallazgo le hace conocer a un chico. Esto le sirve de detonante para romper la relación enfermiza y dependiente que tiene con su madre, encarnada por la inquietante Piper Laurie (pobre mujer, encasillada en el papel de "mamá loca de atar" desde "Carrie" ¡Jo, qué miedo daba aquella Margaret White que mandaba a su hija a rezar al armario!).

“La hermana”
Ésta es la historia de una estudiante de anatomía forense (profesión alegre donde las haya, muy acorde con la atmósfera “pásame-una-gillette-para-cortarme-las-venas” de toda la peli), cuya hermana lleva desaparecida más de 10 años. Esta chica ya no puede aguantar más la presión familiar de estar cada día esperando encontrar a la hermana, pues todos han dejado aparcadas sus vidas para centrarse en la búsqueda. Al analizar el cadáver de la chica (encontrada en la historia anterior) cree haber hallado el cuerpo de su hermana. Esto la alivia (con conflicto interior incluido, claro) y le da esperanzas de poder retomar su vida.
Para este adolescente que adolece, ésta es quizás la historia más floja, pelín sobremesa de sábado.

“La esposa”
Ésta me parece una historia estupenda, bien interpretada y con un buen ritmo. Creo que es la más interesante.
La esposa del asesino descubre ropa de las chicas asesinadas y obviamente tiene un conflicto interior sobre qué debe hacer. Yo no voy a desvelar qué dirección toman las cosas porque no soy de esa clase de tíos.
El propio lugar en el que se desarrolla la historia es una metáfora puesto que el asesino y su mujer se dedican a alquilar trasteros y en uno de ellos se encuentran las prendas de las chicas asesinadas. No deja de ser representativo que precisamente se sitúe la historia en un trastero, en un lugar donde se deja lo que ya no sirve, lo que la sociedad ya no quiere, lo que molesta. En un lugar en el que se puede esconder lo que uno quiere ocultar, esconder el lado sucio que no se debe mostrar a la sociedad.
Todas estas historias, de algún modo, están protagonizadas por los despojos de la sociedad estadounidense, son American Trash. El sueño americano hecho trizas. Son personajes que simbolizan lo que deja en el trastero la sociedad. (¿Se me ha ido la olla? Cuando me pongo pesadico...)
Un relato negro, negrísimo, al que le falta un pelín más de metraje para tener mayor profundidad.

“La madre”
La madre de la chica muerta, interpretada por Marcia Gay Harden, busca respuestas acerca de la vida de su hija. Va a ver el apartamento donde vivía ésta y entabla una relación, muy poco creíble, con la ex compañera de piso-“amiga” de su hija.

“La chica muerta”
Es la historia con más ritmo y quizás también la menos interesante puesto que ya sabemos cómo se va a desarrollar la trama. La interpretación de Brittany Murphy es bastante destacable y más teniendo en cuenta los bodrios que nos suele regalar. Como en el resto de historias, la corta duración hace que se profundice poco en la psicología del personaje. En resumen: Ella quiere ir a felicitar a su hija por su cumpleaños y el asesino se ofrecerá a llevarla.

El párrafo conclusión:
Son cinco historias carverianas de personajes que van a la deriva. Tiene cierta gracia ver cómo incide un hecho en 5 personajes distintos pero la corta duración de cada historia nos roba profundidad a la vez que la posibilidad de empatizar y vincularnos en mayor grado. No sé, creo que no es el mejor formato para este tipo de historias en que la psicología de los personajes tiene un peso tan relevante porque en ocasiones se cae en lo anecdótico, en el estereotipo, en un guiño sin dejar en el espectador la marca que debería. Así mismo, a veces la cinta resulta monótona puesto que es difícil mantener la tensión dramática y el interés en unas tramas que se sustentan en los conflictos internos de unos personajes de los que apenas sabemos nada.

En fin, Maggie y yo salimos bastante mohínos, la verdad. Pero solo eso, mohínos. Creo que es un film que no llega a conmover, porque uno se queda pelín al margen, sin empatizar. La inglesa me dijo que la próxima peli la escogía ella y luego se fue al baño (creo que a fumarse uno de sus “cigarrillos”) y volvió sonriente como si ya se hubiera olvidado de esas cinco historias oscuras, desgarradas que acabábamos de ver.

The Dead Girl (2006)
Dirección: Karen Moncrieff
Guión: Karen Moncrieff, también llamada “la alegría de la huerta”

23 junio, 2008

DONNIE DARKO (Sesión de cine en el pequeño mundo de mi amiga agorafóbica)





De otros mundos, conejos y hámsters






El sábado fue mi primer día de curro en plan serio. Sí, el primero de mi vida. La cosa no fue mal del todo. Bueno, sólo hubo un momento en que “me paniqué”. Fue cuando una mujer con un moño, que parecía una ensaimada mallorquina, me preguntó por “Las runas” (ni puñetera idea de qué diablos me estaba hablando, claro). Maggie, la dueña de la tienda y unas de Las chicas de oro, se estaba fumando “un cigarrillo” en la trastienda y me había dado instrucciones muy precisas de no molestarla. Así que puse cara de tipo serio y le dije a la señora de la ensaimada en la cabeza que se nos habían acabado todas las runas, que estábamos “arrunados” (sí, a veces suelto chistes realmente penosos. Sobre todo, cuando no sé qué decir. Así me va con las chicas, claro). Total que no sé muy bien si lo que le molestó fue el chiste lamentable o que la llamara de usted (me he dado cuenta de que esto no les mola nada a las mujeres). El caso es que me pidió una hoja de reclamaciones. El primer día de curro pintaba glorioso. Por suerte, Maggie apareció justo a tiempo, sonriente y feliz como salida de un cuento de hadas psicotrópico. La hoja de reclamaciones acabó en la papelera y Maggie invitó a la señora de la ensaimada a una sesión en la trastienda aquella misma noche. Aún no sé muy bien de qué van esas sesiones pero me temo que es algo de espiritismo. El marido de Maggie se ahorcó allí, en la trastienda. ¡Pobre hombre, seguro que ni en el Más Allá le dejan en paz! Por cierto, no sé si os lo he contado, pero la mayoría de los maridos de Las chicas de oro o están muertos o han desaparecido (como mi padre).

A mi amiga agorafóbica le encanta que le suelte estos rollos sobre mi vida “en el mundo exterior”. Incluso las cosas más chorras le parecen interesantes. Hacía casi 2 meses que no iba a verla. No sé, a veces no me apetece. Es que me da pena verla ahí dentro, encerrada en su lujosa casa. Me recuerda a un hámster en su jaula. Sólo que mi amiga tiene una sala de proyección espectacular en su casa. ¡Jo, es la mejor sala de cine que conozco con diferencia! (Lo único malo es el olor a lejía, pero al cabo de un rato ya ni lo notas).

Dejé que el sábado ella escogiera la peli y, después de relatarle todo sobre mi primer día de curro, le dije:

-Bueno, ahora cuéntame tú algo.

Entonces ella se levantó y me trajo la carátula de la peli que íbamos a ver: “Donnie Darko”.

-Hablaremos después de la peli, me dijo.

Ella es muy así, pelín críptica. No sé, de pocas palabras.

¡Y ya lo creo que hablamos después de la peli! A los dos nos encantó. Claro que, siendo el prota un adolescente problemático, ya tenía muchos puntos.

Sinopsis va sinopsis viene: Donnald, o Donnie para los amiguetes, es un chaval que escapa a la muerte de forma milagroso (un motor de avión salido de quién sabe dónde destroza su dormitorio). A partir de ese momento, Donnie (que ya era un joven con cierto desequilibrio emocional, pues sabemos que se está medicando y que va a terapia) comienza a tener alucinaciones y a descubrir una especie de realidad paralela (por llamarlo de algún modo) que él interpreta vinculada a los viajes en el tiempo.

Como en todas las películas en que vemos a través de los ojos de un personaje que tiene problemas mentales se abre inmediatamente un amplio abanico de interpretaciones, ya que es cierto que todo es explicable desde el prisma de la propia esquizofrenia pero hay más interpretaciones posibles. Frank (el tipo con la máscara de conejo) aparece como una clara alucinación visual y auditiva que le dice al prota lo que tiene que hacer. Vamos, un caso de esquizofrenia de manual de psiquiatría. Así pues, uno puede pensar que todo es fruto de una mente enferma o aventurarse con interpretaciones más alentadoras y fantásticas. Sin embargo, lo mejor de la película es dejarse llevar, más que sacar conclusiones, fantasear y viajar un rato por una atmósfera inquietante y sorprendente.


Por cierto, como he dicho, el prota va a UNA psiquiatra (que resulta que es la hija de la Sra. Robinson. Sí, la de “El graduado”, la guapísima Katharine Ross. Es una curiosidad que me ha venido a la cabeza. No sé por qué tengo este estúpido don para reconocer a la gente). Ojalá yo también tuviera a una psiquiatra ¡y no a ese maldito gordo!

Bueno, el caso es que el "personaje oráculo" que le cuenta a Donnie lo que debe hacer y lo que va a ocurrir es un conejo gigante (quizás un homenaje a aquella estupenda película protagonizada por James Stewart titulada “Harvey”) que va vertebrando la trama y que cada vez tiene más peso en la vida de Donnie. Toda esta trama paranoica se va alternando con una realidad aberrante de culto al cuerpo, de superficialidad y de telepredicadores a la que el protagonista hace frente, mientras el resto de personajes (en mayor o menor grado) parecen dejarse arrastrar por la espiral de frivolidad. Eso, claro, nos hace empatizar con el prota, pero quizás diluye la trama principal.

De algún modo, es una película que sugiere, que hipnotiza, que crea una atmósfera en la que el espectador fantasea y huye en cierto modo. Sin embargo, no se trata de un guión redondo ni de coña. En mi absurda opinión, es una peli muy irregular y creo que no tiene una definición clara de hacia dónde quiere ir. Pero es una película interesante en su conjunto por ser sorprendente y poco común, por su atmósfera, por su extraña mezcla de elementos. Así mismo, tiene unos diálogos estupendos que no son los típicos diálogos llenos de lugares comunes que hacen empeorar mi acné, sino diálogos que suenan a algo diferente.

En fin, que mi amiga agorafóbica y yo huimos de nuestros respectivos mundos interiores y asfixiantes durante un rato y eso, la verdad, es de agradecer porque todos somos un poco hámsters, ¿no?

Título: Donnie Darko (2001)
Director: Richard Kelly
Guión: El alter ego del bueno de Kelly

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