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09 diciembre, 2008

BOLT


A la sombra de unos guantes de látex talla única

Este fin de semana la chica Burton, la que salía con mi amigo el guaperas, me dijo que se aburría con él y que yo le parecía mucho más interesante. Lo soltó así, sin darle mucha importancia, y luego se encendió un cigarrillo. Al principio, claro, creí que era una broma diabólica y que, si yo picaba el anzuelo, en el momento menos pensado acabaría con un cubo de sangre de cerdo sobre la cabeza (lo cual dudo que fuera beneficioso para mi acné). Sin embargo, la sorpresa vino cuando me di cuenta de que ¡hablaba en serio! Me quedé pasmado y, aunque yo soy bastante buen amigo (a pesar de lo locas que están mis hormonas), la verdad es que lo que realmente me echó para atrás fue el recuerdo de aquel beso con mi amiga agorafóbica. Supongo que todavía la echo de menos. Aunque ya no mucho, apenas un par de veces (o quizás 16 ó 18) cada maldito día. Creo que la sombra de aquel beso con guantes de látex aún está muy presente en mí y me preguntó si algún día me podré quitar de encima esta maldición ¡que me impide liberar mis hiperbólicas hormonas adolescentes!

Apabullado ante una situación tan alucinante (está claro que es inaudito que una chica me prefiera a mí antes que a mi amigo el guaperas), me refugié, claro, en la fila 8 de un cine. Fui a ver “BOLT” animado por el recuerdo de la reciente y fantástica “WALL-E” pero, claro, ni todas las chicas del mundo son mi amiga agorafóbica ni todas las pelis de animación son “WALL-E”.

BOLT es algo así como la versión canina y con superpoderes de “El Show de Truman”. La primera secuencia (que se inicia con un plano de un escaparate hiperrealista) promete un alarde técnico y quizás creativo similar al de otras joyas de la animación pero, lamentablemente, BOLT no es una joya sino más bien una simple pulserita de temporada.

BOLT es una película de animación para niños. No tiene varios niveles de lectura ni un guión magistral. De hecho, el guión tiene bastantes agujerillos y problemitas varios. Además, los diálogos y las situaciones son poco ingeniosas. Así que, aunque la idea de arranque es prometedora, no se le sabe sacar partido y el desarrollo de la misma deja mucho que desear.

El planteamiento (o presentación) se hace largo. Es decir, hay demasiadas secuencias en las que se nos muestra a Bolt como superhéroe de ficción. Al espectador ya le ha quedado claro que se trata de un rodaje y sabe que, en realidad, todo eso no conduce a nada. Por tanto, la dilatada presentación se hace reiterativa y pesada. Así pues, el primer punto de giro, que nos lleva al nudo, llega tarde. Se hace esperar demasiado y el espectador, o al menos yo, se cansa. Este punto de giro es el momento en que Bolt escapa del set de rodaje y acaba en el mundo real.


El arranque del nudo es la parte más potente. Hay ritmo puesto que el protagonista, el amigo Bolt, tiene una misión clara: salvar a su dueña-amiga de las garras del malo (ésta es la trama de la serie, claro, pero Bolt cree que es real). El espectador tiene también sensación de que van a pasar cosas, de que se inicia una aventura y, por tanto, se crea interés. Así mismo, es la parte en la Bolt reúne a sus compañeros de viaje: la gatita callejera y la chinchilla obesa (uno de los personajes con más gracia. Sin olvidar a las palomas y al agente de la niña, que no tiene desperdicio). Sin embargo, en vez de crear una serie de aventuras y peripecias para llegar hasta el tipo malvado y salvar a la niña, el conflicto interior del protagonista se hace patente enseguida. Bolt se empieza a hacer preguntas sobre su vida, sus superpoderes, etc. Así pues, el espectador pierde la sensación de que van a pasar cosas en cuanto el protagonista ha perdido el rumbo. Es decir, el prota ya no sabe muy bien hacia dónde tirar y el guión tampoco y entonces el espectador empieza a tener la sensación de que en realidad no está pasando nada. Por ello, el nudo del film acaba siendo flojo y se hace largo y, de nuevo, pesado.

Podría haber sido una road movie llena de situaciones ingeniosas pero no lo es porque el protagonista deja muy pronto de tener claro cuál es su objetivo y no hay una meta clara. Más que una aventura, se trata de dar tumbos y estos tumbos, además, no tienen demasiada gracia.

El desenlace, en mi absurda opinión, está bien resuelto. Es lo que el espectador adulto-adolescente sabe que va a pasar desde el principio, claro, pero está bien resuelto.

No sé, cuando se apagan las luces y me encuentro sentado en la fila 8, yo siempre espero ilusionado encontrarme con otra maravilla como Wall-E pero, precisamente, lo que hace especial a Wall-E y lo que hace especial a mi amiga agorafóbica es que son dos joyas raras y únicas.

"BOLT" (2008)

Dirección: Byron Howard y Chris Williams

Guión: Dan Fogelman y Chris Williams

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